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El segundo partido, jugado el domingo 13 de abril, sería también para
Uruguay, que venció a los celestes gallegos por un contundente 1-4.
La muestra del gran ambiente de fraternidad y deportividad que se
vivió durante esos días tuvo su reflejo en el propio terreno de juego.
En el partido jugado el domingo, uno de los jugadores del Celta lanzó
fuera un penal deliberadamente, al considerar que la decisión del árbitro había sido injusta.
El periodista y gran cronista vigués Manuel de Castro, “Handicap”,
dejó escrito para la historia que “Por los campos de Coia, pasó una
ráfaga olímpica…”. Gran acierto fue el de este periodista, dado que
en Vigo, Uruguay comenzaba a cimentar una historia rica en triunfos y
logros únicos para un país de sus características.
Según se comenta en “El enganche”, en 1923 Uruguay fue campeón
Uruguay en vigo 1924.
del Campeonato Sudamericano y este éxito obligó a Don Atilio Narancio, el denominado “Padre de la Victoria” y por entonces Delegado de
Nacional, a cumplir su promesa. Y es que Don Atilio había prometido
que si eran campeones sudamericanos concurrirían a las Olimpiadas
de París. No fue una tarea fácil, Uruguay no tenía afiliación olímpica y
la Asociación no tenía fondos pero Narancio hipotecó su casa y confió
ciegamente en las posibilidades de los también conocidos como los
líricos muchachos del “Mariscal”. Junto a EEUU, los celestes eran las
únicas dos selecciones de ultramar que disputaban aquella Olimpiada
y la ganaron de manera impecable, saliendo victoriosos en todos sus
encuentros.
Fuente :
Ruben Herruzo
ORO CELESTE
El Celta de Vigo.
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Uruguay en vigo 1924.
