El DÃa de Zamora Viernes 5 Diciembre 2014.pdf

Vista previa de texto
4FNBOBEFMBMEFEJDJFNCSFEFt"×P7t/
www.eldiadezamora.es
IU desgrana cómo se gastaron
cinco millones de euros en el
edificio municipal
págs 4 y 5
La plaza de los sonetos
%JSFDUPS&VHFOJP+FTÞTEF«WJMB+VÈSF[
El presupuesto de la Diputación se
eleva a 62,5 millones y consolida
la moderada recuperacion pág. 17
Fomento incumple sus
promesas: no construirá
la pasarela sobre el AVE
PABLO IGLESIAS O EL MODERNO PROMETEO
Si el Hombre fuese eterno, no habría poesía. Versos y estrofas se fabrican en la factoría del
sufrimiento, de la pena, del desamor, de la muerte. Solo el grandioso Göethe fue un poeta feliz.
Zamora, como patria de la injusticia, de la humillación, dio al mundo excepcionales líricos. Ayer,
uno de ellos, Jesús Hilario Tundidor, con un ventrículo de soneto y aurícula de octava real, escribió
su nombre en la calle.
Pablo Iglesias es el moderno Prometeo: ha robado el fuego al régimen,
a un Zeus que convirtió el Olimpo de la democracia en un paraíso de la
corrupción. El profesor universitario es un Titán moderno, lanzado por
los dioses del capital a la popularidad. Ahora, como da miedo, han ordenado al águila de la prensa adicta que devoré su hígado, sin saber que
su carisma se reproduce una y otra vez.
Podemos recogerá el voto de los universitarios sin trabajo, de personas
sin oficio ni beneficio, excrecencias laborales del sistema; de los desclasados, de ácratas que nunca votaron, intelectuales y poetas idealistas.
Aun siendo su ideología pretendidamente de izquierdas, aunque algunas
de sus medidas económicas son calcadas a las del programa Sansepolcro de Mussolini y del Franquismo durante la autarquía, Podemos nació
para las masas a través de medios de comunicación propiedad de gente
rica. Ahora, el gran capital y sus medios de comunicación afines quieren
decapitar a su Frankenstein, moderno Prometeo, porque los postulados
económicos de Pablo Iglesias amenazan sus privilegios seculares. Los
dos grandes partidos y la prensa que debe su existencia a las ayudas
multimillonarias de las instituciones públicas libran su batalla definitiva
ante el Armagedón de una forma de entender y hacer política.
Por E.J. DE ÁVILA.
