Necul, relatos y anécdotas de un halconcito gris.pdf


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muy mansos incluso más que un cernícalo (Falco sparveirus), aunque no los habían visto cazar habían
notado que los pajaritos pequeños les tenían miedo. Esto me ilusionó un poco más. Había quienes me
decían que se parecía más a un accipiter que a un halcón por lo que lo iba a tener que volar como a un
gavilán, que me olvide de las llamadas al guante ya que solo acudiría al señuelo. Ahí la ilusión se convirtió
en miedo. Había leído muchas veces que rara vez los grandes cetreros logran mantener dos o tres mudas
un mismo gavilán, que su rápido metabolismo es prácticamente imposible de controlar ¿Y si con el gris iba
a ser así? ¿Cómo demonios iba a hacer yo que solo había volado dos parabuteos para conservar a un
pájaro tan delicado?
Lo que iba descubriendo me dejaba claro que nadie sabía a ciencia cierta prácticamente nada sobre la
especie, iba a tener que arrancar de cero e ir aprendiendo día a día tratando de leer los mensajes que él
me fuera enviando.

El mío es el tercer gris que nace en cautiverio, el año anterior había nacido una hermana y en el 2011 nace
él y un machito más. Los dos fueron criados a mano por Sergio (Fazio) y Santiago (Castrilli) desde el
momento que dejaron el cascaron y permanecieron con ellos hasta que una vez completamente
emplumados pasaron a una muda. Estando en este nuevo recinto se los siguió alimentando de forma
directa por lo que la impronta fue total.
El 26 de diciembre de 2011 por fin llego el gran día, a las 5 AM nos levantamos, preparamos el equipo de
mate y salimos junto a mi papá rumbo a El Niego. Los 600km que teníamos por delante iban a convertir el
viaje en una larga espera. Llegamos pasado el mediodía, Sergio nos estaba esperando con los papeles ya
casi listos, por lo que después de una breve recorrida por el criadero nos dirigimos a la muda de los grises.
Era un cuarto de más o menos 9mt cuadrados por 4mts de alto en el que se alojaban dos pichones ya
completamente emplumados y secos. El mío iba a ser el 02.
Sergio entró con el copo (una redo como las que se usa para recoger los peces una vez junto al bote) y
ambos pollos se fueron de inmediato al posadero más alto, cada intento que hacía por capturarlo era
evitado con un ágil quiebre. No podía creer como ese pajarito era capaz de hacer esos movimientos en un
lugar tan chico. En ese momento me vino a mi mente la lista de nombres que había armando, sobre todo
uno…Necul, que en lengua Mapuche significa “el veloz”, así lo llamaría.
Como era de esperar una vez empihuelado comenzó a debatirse pero no tardó demasiado en quedarse
sobre el guante. Aprovechando esto y para ir ganando tiempo parte del viaje de regreso lo realizó sobre el
puño mientras mi papá se encargaba de conducir. El resto lo hizo en el transportin donde parecía ir muy
cómodo. Llegamos a casa ese mismo día pero bien entrada la noche. Mientras nosotros cenábamos
comenzó su sociabilización permaneciendo en una percha a pocos metros de la mesa.