Necul, relatos y anécdotas de un halconcito gris.pdf

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el morral iban 10g de
picaditas y un gorrión que
sería el que estrenaría la
nueva caja de lanzar que
había fabricado.
Después de caminar un rato
se nos levanto una perdiz
que salió volando para atrás
nuestro, el giro y salió tras
ella pero no logró evitar que
se embarre entre las colas
de zorro. Se ve que
comenzó a buscarla en el
suelo ya que cuando yo
llegue al lugar se vuelve a
levantar la perdiz y Necul
estaba a unos pocos
centímetros de ella. No
pudimos volver a levantarla.
La caminata continuó y
hubo algunos vuelos más
que creo fueron lances a algo que nunca logré ver que era. Cuando creí que era hora de recurrir al escape
me puse a preparar todo pero mientras lo estaba metiendo en la caja de lanzar el gorrión logro zafar de mi
mano y recupero la libertad así que después de putear un rato volví a subir a Necul al guante y seguimos
caminando.
Mientras caminábamos por un alteo dejando las colas de zorro debajo nuestro se clavo en el suelo al mejor
estilo parabuteo pero sea lo
que sea a lo que se le tiro
logro escapar. A los pocos
metros de ahí veo que en un
montón de cardos secos
había algunos chingolitos así
que salimos hacia ellos.
Cuando ya nos estábamos
acercando a los cardos giro la
cabeza y veo que debajo
nuestro en una mata hay dos
pajaritos posados, Necul los
vio al mismo tiempo (si no lo
había hecho antes) y en una
fracción de segundos paso de
estar sobre el guante a estar
trabando a uno de ellos sobre
una de las cañas de las colas
de zorro. Mediante este
