Necul, relatos y anécdotas de un halconcito gris.pdf

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18 de febrero de 2012
Una vez más tuvimos una mañana lluviosa. A las 7:00 cuando me levante llovía a cantaros por lo que iba a
ser imposible enjardinarlo y como si lo sacaba del transportin iba a comenzar a piar espere hasta las 8 que
se levantaran todos así lo sacaba y lo dejaba en mi cuarto. Cuando ocurrió esto estaba en un peso de 119g.
A media mañana le di 3g a cambio de algunos vuelos dentro de la casa y permaneció adentro hasta las
15:00.
A las 17:15 el clima había mejorado así que agarre una codorniz y algunas picadas y salimos para el campo
estando él en un peso un poco alto, 116g. Cuando llegamos lo arrojé del guante y se posó en el suelo a
unos pocos metros de mí, lo llame y vino rápidamente. Esto lo repetimos dos o tres veces más hasta que
por ahí en un vuelo que venía al guante se desvió y se fue a posar a unos 70mts. Lo fui a recoger y volvimos
a casa.
A las 18:30 volvimos al campo ahora en 115g y el resultado fue casi el mismo, no se alejaba demasiado de
mí pero tampoco respondía como tenía que hacerlo por lo que se quedo sin comer.
19 de febrero de 2012
El día empezó a las 7:20 y el peso de Necul a esa hora era de 112g.
Hasta las 9:00 que nos fuimos al campo había permanecido enjardinado. Cuando llegamos hizo unos vuelos
cortitos al guante y después me fui hacia un
pastizal a ver si podíamos levantar algún pajarito
para tentarlo a una persecución, con tanta mala
suerte que me caí en un pozo que me llegaba a la
cintura. Como consecuencia del golpe y mi perdida
del equilibrio Necul salió volando hacia un monte
de eucaliptus que se encontraba a unos 100mts.
Cuando me pude levantar corrí hacia el monte y
empecé a caminar entre las plantas tratando de
localizarlo, mi corazón se aceleró, si no se lo ve
cuando está en el suelo a unos pocos metros poder
encontrarlo entre las plantas sería casi imposible.
Por suerte cuando llegue y entré al monte lo
escuché piar y lo vi a unos 5mts de altura, me
coloqué debajo de él, levante el guante y casi de
inmediato bajó a comer su picadita. Recién ahí
volví a respirar.
Aprovechando que había respondido tan bien volví
a arrojarlo otras veces hacia diferentes plantas y
siempre respondió igual pero tuve que suspender la elección ya que no estaba con las pihuelas adecuadas
y tenía miedo de que se enredara por lo que lo llame al señuelo y nos volvimos a casa con una alegría
inmensa. Cuando llegamos estaba en un peso de 120g.
A las 16:30 intente darle unas picaditas a cambio de algunos vuelos en el patio de casa para poder volver a
tenerlo en vuelo a la tarde al otro día pero se ve que los 115g en los que se encontraban eran demasiado
ya que no respondía correctamente. Venía al guante pero dudaba bastante y a veces se desviaba así que lo
deje nuevamente en su percha para intentarlo más tarde. A las 18:30 la cosa cambio y voló mejor aunque
no hicimos demasiados vuelos, solo unos pocos como para darle algunas picaditas y terminar con 115g.
