Necul, relatos y anécdotas de un halconcito gris.pdf


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Llegado el mediodía su peso había bajado a 113g y su forma de piar se había intensificado. Por miedo a que
baje demasiado a las 14:00 le di de comer por última vez en el día estando en un peso de 112g. Hizo 4
vuelos y en el último le di un gorrión, estuvo un poco más de una hora picoteándolo y termino con 121g.

3 de febrero de 2012
Para mi sorpresa a las 7:00 de la mañana lo saque de sus transportin y lo pese de inmediato para ver
cuánto había bajado ya que hacía más de 18hs que había comido por última vez y comprobé que estaba en
¡¡116g!! En 18hs había bajado tan solo 5g (recordemos
que permaneciendo dentro de la casa)
A las 8:45 ya se encontraba en 113g pero a pesar de eso
solo hizo 5 vuelos a cambio de 3g de carne. Para las 13:45
nuevamente había bajado a 113g. Después de eso quedó
enjardinado hasta las 16:25 cuando en un peso de 111g
realizo 7 vuelos por los que comió 6g que lo llevaron a
116g. Estos últimos vuelos no fueron como me lo
esperaba, el venia al guante pero más cuando quería que
cuando yo lo llamaba.
Intentando buscar una solución a esto de los vuelos
truncados lo subí al guante y salimos a dar una vuelta en la
camioneta. Estuvimos más o menos una hora paseando y
no se debatió ni una sola vez, iba mirando todo pero muy
tranquilo sobre el puño. Bastó llegar a casa y bajarnos de
la camioneta para que comenzara a piar pidiendo más
comida pero tuvo que esperar hasta las 19:23 cuando hizo
4 vuelos excelentes a cambio de otros 5g entre los que iba
un buen trozo de cuero de liebre y lo hicieron irse a dormir
con un peso de 119g.

5 de febrero de 2012
Siendo las 8:45 ya tenía todo preparado para darle su comida (estaba en 113g). Lo coloque en la percha
grande y lo llame una vez al guante como siempre, respondió bien pero cuando se estaba por posar en el
puño giro 180° y terminó en el suelo, detrás de la percha a la distancia máxima que le permitía el fiador.
Cuando se fue atrás de la percha se posó en el suelo, lo llamé al guante pero no venía, entonces saqué un
gorrión y comencé a moverlo delante de él. Su respuesta fue totalmente diferente, lo seguía con la mirada
y enseguida comenzó a acercarse a los saltitos hasta que finalmente lo trabó. Una vez arriba del pajarito
hice que comiera un poco y enseguida lo subí al guante donde termino de comerlo. Cuando termino estaba
en 119g.
Después de comer quedó en su percha hasta las 16:10. A esta hora y pesando 112g intenté llamarlo
nuevamente como a la mañana, pero esta vez no tenía un gorrión sino una torcaza. Como no bajaba
levanté la paloma en el puño para cambiar de lugar y ahí volvió a ponerse alerta, lo llame y enseguida saltó
al puño. Después de eso hizo tres vuelos más y lo dejé comer todo lo que quiso. Termino con 127g.