Necul, relatos y anécdotas de un halconcito gris.pdf


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bajando de peso con el mismo ritmo (un gramo por hora), estaba en 123g. Ahora no le tocaba gorrión si no
que volvimos a las palomitas.
Durante la merienda me dio la segunda alegría del día. Después de pesarlo lo coloque en la percha y fui a
buscar la paloma, me acerque con ella todavía en la bolsa y ya note que él buscaba algo así que me senté
junto a la percha, saque la paloma y se la enseñe. El tuvo que caminar unos 3 pasos para poder comenzar a
comer, lo deje dar unos cuanto picotazos y le corrí la paloma para la otra punta de la percha. Una vez más
camino hasta ella. Esto me motivo a intentar algo más, correrle la paloma pero no hacia un costado sino
hacia adelante, es decir que el no pueda alcanzarla dando pequeños pasitos sino dando un paso largo y
firme. Como se imaginaran su primera reacción fue estirar el cuello hasta más no poder pero mi puño
estaba a una distancia que no le permitía picar con firmeza así que sin pensarlo demasiado dio ese
pequeño pero importante paso hacia adelante. Una vez arriba de la paloma lo deje comer un ratito y lo
volví a subir a la percha. Repitió lo anterior 3 veces sin ningún problema así que la 3° lo deje comer todo lo
que quiso, y no fue poco porque llego a los 137g.
Esto de que se decidiera tan rápido a subir al puño me dio confianza para mañana ya intentar el primer
salto al guante. No creo que el note demasiada diferencia entre dar un paso de 15 centímetros y dar un
salto de 18 pero una vez logrado eso ya estamos más cerca de iniciar el entrenamiento fuerte.

8 de enero de 2012
Hoy por ser domingo recién a las 9:00 pesé a Necul quien estaba en 125g.
A las 10:00 ya estaba piando, lo que me indicaba que el hambre había aumentado, lo pesé y vi que había
bajado a 124g.
Me acerqué con una media paloma, al principio piaba pero esperaba a que yo lo incite a comer, por eso es
que le señalaba la carne, para que el diera los primeros picotazos y una vez tentado poder alejarle el puño.
Si bien tenía hambre este no era el suficiente como para que lo obligara a dar el pequeño saltito que yo
estaba buscando, entonces lo que hice fue permitirle que en vez de subir al puño a través de un salto lo
hiciera a través de un paso y una vez sobra la paloma dejarlo comer un poco. El objetivo de esto era que él
se diera cuenta que solo cuando estando sobre el puño puede comer más y tranquilo. Esto lo repetimos un
par de veces pero no muchas para evitar que se llene y no quiera comer más. Al negarse a saltar opté por
retirarme y postergar la lección unos minutos.
A las 10:30 regrese con la paloma por segunda vez y los resultados fueron más positivos. Si bien al principio
se mostro un poco indiferente la forma de piar me demostraba que quería comer y no fue mucho lo que le
tuve que insistir para que lo hiciera. Nuevamente le permití subir unas pocas veces al puño dando un
pasito para después sí alejarle el puño y lograr que de ese tan deseado saltito. Fue un salto muy pequeño
pero un salto al fin, asi que lo deje comer bastante. Termino de comer a las 10:50 y su peso había
alcanzado los 129g.