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Lecciones para nosotros:
1:8; 2:20. Pese a las tragedias por las que pasó, Noemí siguió confiando en la bondad amorosa de
Jehová. Nosotros deberíamos tener esa misma actitud, particularmente al afrontar pruebas difíciles.
1:9. El hogar debe ser algo más que un lugar donde la familia come y duerme. Tiene que ser un remanso
de paz, descanso y consuelo.
1:14-16. Orpá regresó “a su pueblo y a sus dioses”. No ocurrió lo mismo con Rut, quien dejó la comodidad
y la seguridad de su tierra natal y demostró lealtad a Jehová. Cultivar amor leal a Dios y manifestar
abnegación nos ayudará a no sucumbir a los deseos egoístas ni ‘retraernos para destrucción’ (Hebreos
10:39).
2:2. Rut era una mujer de disposición humilde y aprovechó la provisión de la rebusca, pensada para los
forasteros y los desfavorecidos. El cristiano necesitado no debería dejar que el orgullo le impidiera aceptar la
ayuda amorosa de sus hermanos en la fe o alguna asistencia que ofrezca el gobierno.
2:7. Aunque tenía el derecho de espigar, Rut pidió permiso para hacerlo (Levítico 19:9, 10). Esta acción
reveló su mansedumbre. En nuestro caso, el proceder sabio también es el de ‘buscar mansedumbre’, porque
“los mansos mismos poseerán la tierra, y verdaderamente hallarán su deleite exquisito en la abundancia de
paz” (Sofonías 2:3; Salmo 37:11).
2:11. Para Noemí, Rut fue algo más que un familiar: fue una verdadera amiga (Proverbios 17:17).
Su amistad fue sólida porque se basó en cualidades como el amor, la lealtad, la empatía, la bondad y el
altruismo. Pero, lo que es más importante, se basó en su espiritualidad: en su deseo de servir a Jehová y
formar parte de su pueblo. Nosotros también tenemos excelentes oportunidades de cultivar amistades
sinceras entre los verdaderos siervos de Dios.
2:15-17. Aun cuando Boaz le aligeró a Rut el trabajo, “ella continuó espigando en el campo hasta el
atardecer”, pues era una mujer muy industriosa. El cristiano también debe tener la reputación de ser diligente.
2:19-22. Al atardecer, Noemí y Rut disfrutaban de conversaciones agradables. La mayor se interesaba en
lo que había hecho la joven, y ambas expresaban con libertad lo que pensaban y sentían. ¿Debería ser de
otro modo en las familias cristianas?
2:22, 23. A diferencia de Dina, la hija de Jacob, Rut buscó la compañía de quienes adoraban a Jehová.
¡Qué buen ejemplo para nosotros! (Génesis 34:1, 2; 1 Corintios 15:33.)
3:12; 4:1-6. Boaz siguió escrupulosamente la ley de Jehová. ¿Seguimos nosotros con la misma seriedad
los procedimientos teocráticos? (1 Corintios 14:40.)
3:18. Noemí confió en Boaz. ¿No deberíamos tener esa misma confianza en nuestros fieles hermanos?
Rut estuvo dispuesta a efectuar el matrimonio de cuñado con alguien a quien apenas conocía, un hombre del
que la Biblia no dice su nombre (Rut 4:1). ¿Por qué razón? Porque confiaba en las disposiciones divinas.
¿Tenemos nosotros esa confianza? Cuando se trata de buscar pareja, por ejemplo, ¿escuchamos el consejo
de casarnos “solo en el Señor”? (1 Corintios 7:39.)
4:13-16. Aunque Rut era moabita y en el pasado había adorado al dios Kemós, recibió un inmenso
privilegio. Este hecho ilustra el principio de que “no depende del que desea ni del que corre, sino de Dios,
que tiene misericordia” (Romanos 9:16).
Núm. 1: Rut 3:14 – 4:6
Núm. 2: Áquila. Tema: Predique con entusiasmo y sea hospitalario (it-1 pág.164)
*** it-1 pág. 164 Áquila ***
(del lat., significa: “Águila”).
Judío oriundo del Ponto, en el N. de Asia Menor. El nombre de Priscila, su esposa y leal
compañera, siempre se menciona junto al suyo. Desterrados de Roma como consecuencia de un
decreto del emperador Claudio en contra de los judíos, emitido en el año 49 o a principios de 50 E.C.,
se establecieron en Corinto. (Hch 18:1, 2.) Cuando Pablo llegó allí en el otoño del mismo año, Áquila
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