CARTAS DESDE EL CIELO.pdf

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terminamos los tres perdidos
entre las sabanas.
Al dia siguiente me senti
ultrajada, un trozo de carne que
pretendian pasarse de uno a otro
a su antojo. Ni siquiera la ducha
con agua fria, me quito la
sensacion de suciedad.
Hice pedazos todos los espejos
que tenia por la casa, los que
pudo sacar Anne, los bajo al
sotrano. Las ojeras aquella
mañana, apenas dejaban ver los
ojos. Los labios agrietados y el
pelo mate y revuelto. Si me
hubieran visto asi....
Un dia llamaron a la puerta y
tarde en abrir. Era el dia libre de
mi asistenta y me costaba
