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Revista Número 3
KAMINU LIMAY
¿Enloqueció la mañana?
Se despertó llorando la mañana
colgada de una nube gris y fría.
De a ratos se reía en la ventana,
de a ratos sollozaba en letanía.
De mal humor subido y con desgana,
refunfuñando airada y muy bravía.
¡Qué pena, que su ira tan malsana
me haga pensar tal vez que desvaría!
Y se envolvió en hilachas de ventisca
y así salió azotando los tejados,
mirando torvamente..., casi bizca.
Y deambuló en las calles tan arisca,
que nadie se atrevió a andar a su lado.
Fue sola, pues de gente... ni una pizca.
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