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General Lázaro Chacón (26 septiembre 1926 - 12 diciembre 1930)
Nacido en Teculután, Zacapa el 27 de junio de 1873. Designado a ocupar el cargo de presidente
debido a la muerte del General José María Orellana. Fue un Gobernante de grata recordación, por el
corte suave moderado y progresista que imprimió a su administración. Su campaña eleccionaria fue
difícil debido a la circunstancia de haberse definido entre dos sectores opuestos del liberalismo, su
gobierno tuvo que hacer frente a la tensión internacional con Honduras, misma que llegó a su clímax
en 1929 y que estuvo a punto de enfrentar militarmente a ambos países por cuestiones limítrofes
promovidas por compañías bananeras de ambos países. Fundó el banco de Crédito Agrícola, el
Crédito Hipotecario Nacional, construyó el edificio de la Facultad de Medicina, el de la Facultad
de Ciencias Naturales, concluyó la obra del ferrocarril, terminó la construcción del Palacio Legislativo
y afianzó la estabilización de la moneda entre otros. El General Chacón enfermó gravemente en
ejercicio del poder y hubo de marchar hacia los Estados Unidos de América, donde falleció el 9 de
abril de1931.
General Manuel Orellana (17 diciembre 1930 - 2 enero 1,931)
La confusión creada por la sucesión del general Lázaro Chacón, ocasionó que el general Manuel
Orellana se levantara en armas como comandante que era del fuerte militar San Rafael de
Matamoros, en contra del Licenciado Baudilio Palma, y luego de algunos momentos confusos, hubo
de quedarse en el mando supremo del país, en resguardo de la tranquilidad pública. Después de
haber asumido el poder reorganizó los puestos de varios militares y nombró al nuevo cuerpo de
ministros de estado. Luego que Washington supiera del golpe de estado provocado por Manuel
Orellana, fue enviado Sheldon Whitehouse, embajador de Estados Unidos; quién le manifestó a
Orellana que Washington no trataría con su gobierno. En aquel entonces Lázaro Chacón todavía era
presidente pero a raíz de su renuncia el 31 de diciembre de 1930, el congreso aceptó su renuncia y
por medio de un decreto legislativo consignaba que el General Manuel Orellana tenía que entregar el
poder sin oposición alguna. Su paso por la alta magistratura fue breve y un tanto circunstancial, por
lo que no fue posible ningún plan de gobierno.
