LA QUIMICA DEL AMOR.pdf


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en el cerebro puede ser disparada por cosas tan básicas como una profunda mirada a los ojos o
un simple rozar de manos. Las sensaciones más embriagadoras, al igual que el rubor, la
transpiración excesiva en la palma de las manos, el pulso acelerado y la respiración agitada son
explicadas clínicamente como un caso de sobredosis de FEA. No es una explicación muy
romántica, ¿cierto? Pero eso no es todo: los investigadores han agrupado las sensaciones de la
relación amorosa en tres etapas: deseo, atracción y afecto; y en todas ellas intervienen factores
químicos de manera muy decisiva, aunque no queramos excluir a la magia del amor.
La secreción de FEA inicia una cadena de reacciones en el cerebro. El efecto primario de la
FEA es estimular la secreción de dopamina, un compuesto neurotransmisor que tiene el efecto
de hacernos sentir bien, relajados, y es el responsable de los mecanismos de refuerzo del
cerebro. La dopamina afecta los procesos cerebrales que controlan el movimiento, la respuesta
emocional y la capacidad de desear algo y de repetir un comportamiento que proporciona
placer. La secreción de dopamina, estimulada por la FEA, induce un proceso de aprendizaje
positivo en el cerebro, que es el responsable último de transformar lo que era un simple deseo
con fines sexuales en algo mucho más profundo, la atracción mutua. La dopamina refuerza el
impulso que repite el estímulo y así nacen las relaciones entre dos enamorados. Asimismo se
estimula la producción de oxitocina, a la que también se conoce comúnmente como “la
hormona de los mimos”. Esta hormona, además de estimular las contracciones uterinas para el
parto y provocar la secreción de la leche, parece ser un mensajero químico en el deseo sexual.
Estos compuestos combinados hacen que los enamorados puedan permanecer horas haciendo
el amor y noches enteras conversando, sin sensación alguna de cansancio o sueño.
Cuando pasa el terremoto, se imponen los lazos afectivos

La oxitocina, entonces, puede ser la responsable del último
estadio del amor: el nacimiento de los lazos afectivos en
una pareja. Se sabe que esta hormona es liberada por el
cuerpo principalmente durante los momentos del parto y del
amamantamiento de los recién nacidos. Al ser estimulados
sus receptores por la oxitocina se dispara la contracción del
músculo uterino para que éste pueda cumplir con sus
funciones y no sólo en el trabajo del parto. Los efectos de la
oxitocina no se limitan a las mujeres; en los hombres, bajas
concentraciones de esta sustancia colaboran en las
funciones propias de su órgano sexual. Por otra parte, la
oxitocina promueve las conductas maternales, que son la
razón por la que nos mantenemos unidos a nuestra pareja
después de que los signos de las primeras etapas del
enamoramiento ya no sean tan evidentes.
LAS TRES EDADES DE LA VIDA
de Gustav Klimt (1905)

La elevada concentración de esta hormona tiene efectos no deseados, pues puede llegar a
inhibir la actividad sexual, y esto es lo que sucede en los períodos en los que los hombres no
pueden recobrar la excitación sexual, en buena medida debido a las grandes cantidades de
oxitocina que ingresan a su torrente sanguíneo. Como último efecto a mencionar, la oxitocina
puede también inducir el sueño cuando se encuentra acompañada de otra hormona, la
vasopresina. Ésta también es conocida como la “hormona monogámica”, debido a que se
encuentra en grandes cantidades en todos los animales de comportamiento monogámico.
Quizás dentro de poco las compañías farmacéuticas nos b rinden una nueva solución para los
maridos o las esposas infieles: vasopresina en grageas. Cabe esperar que ni siquiera así, se
consiga disminuir o desencantar la magia del amor.