02 El mercenario.pdf

Vista previa de texto
Leyendas de los 9 Reinos: 1ª Leyenda – Libro 1
—¿¡Qué!? ¿¡Cómo que no viene!? ¡Se supone que ella debe participar en todos los
encargos con estos bichos! —Me increpa cabreado, no se esperaba que no viniera, está
claro.
—Su participación es obligatoria en los trabajos con dragones de por medio, no con
los wyvern como indicaba el encargo. —Le respondo aparentando tranquilidad, como si
hablara con un niño cabreado.
—Pero aún así la jefa me dijo que ella estaba en el equipo de este encargo. —Sigue
pero algo más tranquilo.
—Cierto, pero me envió un mensajero, al parecer van a eclosionar los huevos de una
raza de wyvern casi extintos en el Centro de Estudios Dracos de Bosquealto, que está a
unos días de aquí. Como en teoría ésta era un encargo menor, le dio prioridad a los
huevos por si había algún contratiempo, ya sabes lo que le gustan las rarezas, y de esa
raza no habrá ni cincuenta en este lado de la Cicatriz. —Digo intentando exculparla.
—Pues ya verás el chasco que se lleva, más rareza que esta no la va a encontrar en su
vida. —Dice mientras se sienta, o más bien se deja caer en el suelo claramente agotado.
—Cierto, cualquier draconólogo pagaría una fortuna por algo tan poco común. —
Digo esperando que lo entienda.
—Ya ves, hasta una rácana como ella soltaría un pastón por… —Se calla y se me
queda mirando con los ojos entrecerrados unos segundos, después los abre de par en par
y continua— No, no lo estarás pensando en serio, ¿verdad? No podemos cargarnos a un
dragón, lo sabes tan bien como yo, ¡esta cacería nos viene muy grande!
—Podría ser, pero hay cosas a tener en cuenta antes de tomar una decisión. —Loob
va a decir algo pero lo callo levantando la mano derecha. —Primero, muy
probablemente seamos los últimos que quedamos vivos en el pueblo, por lo que no hay
garantía de que no vaya tras nosotros en cuanto capte nuestro olor, que lo hará.
Segundo, entre que las noticias de lo que ha ocurrido aquí, incluyendo el fracaso del
gremio de mercenarios hasta la capital, y el ejército llegue hasta aquí todavía pueden
pasar días. Días en los que el hambre lo hará salir a cazar, y en estas tierras no hay casi
presas salvajes que una criatura de ese tamaño cace, salvo el poco ganado de los pueblos
colindantes y naturalmente su población humana. —Loob se da cuenta perfectamente de
la situación, no me lo replica, así que sabe que estoy en lo cierto, y hasta que le den caza
los el ejército pueden haber centenares de víctimas, la niña que sigue a mi lado
mirándome fijamente también se da cuenta, lo mismo que ha pasado aquí pasará en
otros pueblos en los que posiblemente ella ya haya estado, y vuelve a llorar, pero en
silencio—Y tercero, los millones que podemos ganar con su cuerpo.
—¿Millo-? —Loob deja la palabra a la mitad, para no parecer frívolo, pero hay que
ser realista, una cifra así no se puede ignorar, le garantiza un futuro al mayor de los
inútiles, y está claro que con esa cifra podrá mantener a flote el negocio familiar y su
familia hasta que dejen este mundo con todas las comodidades, lo cual es evidente que
él desea.
Esta vez se sienta de piernas cruzadas como yo, delante de mí y mirándome con
rostro serio.
—Todo eso está muy bien, si lo matamos aquí y ahora podemos evitar muchas
muertes inocentes y forrarnos, pero sigue estando el problema de cómo matar a una
bestia con una armadura natural que escupe fuego y nos podría comer de un bocado. —
Dice sin el menor atisbo de sarcasmo o burla, se lo está tomando en serio.
—Antes que nada quiero que me cuentes todo lo que has visto de él y su
comportamiento, a partir de ahí decidiremos los pasos a seguir.
Durante un buen rato, no sabría decir cuánto tiempo, Loob me cuenta por todo lo que
ha pasado desde que llegó al pueblo, la situación de muchos edificios, los saqueadores y
Darío Ordóñez Barba
Page 3
