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LOS CAMPEONATOS MUNDIALES DE FÚTBOL: UNA FORMA DIFERENTE DE CONTAR LA HISTORIA
Pero mientras políticos e intelectuales europeos clamaban por la ausencia de
sus representativos y los militares argentinos reaccionaban hablando de una
campaña de desprestigio contra su país basada en mentiras, los futbolistas del
viejo continente manifestaban muy pocos deseos de perderse esa Copa del Mundo. Rud Krol -quien sería el capitán de la selección holandesa en ese evento- una
vez enterado de las medidas que se estaban proponiendo en su país hizo declaraciones muy concretas:
“Nuestra tarea es jugar. ¿Dónde terminaremos si comenzamos a mezclar el
deporte con la política? ¿Qué pasará con los Juegos Olímpicos de Moscú dentro
de poco?”
Esta última pregunta tuvo su respuesta cuando seis meses antes de dichos
juegos, los Estados Unidos decretaron un boicot que fue acompañado por otros
64 países. El motivo desencadenante, en un escenario de plena Guerra Fría, fue
la invasión de la Unión Soviética a Afganistán. Finalmente, tan sólo 80 países
tomaron parte de estos Juegos Olímpicos que se disputaron entre el 19 de julio y
el 3 de agosto de 1980. Cuatro años más tarde, el bloque de países socialistas
encabezado por la propia Unión Soviética tomaría como represalia la no participación en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles.
Ya con los holandeses en Argentina, concretamente en la ciudad de Mendoza, parece ser que su manifiesta posición a favor de jugar le costó a Krol ser
utilizado en su propaganda por los partidarios del régimen de Videla, lo que le
ocasionó tener que atravesar por un muy mal momento. El periodista local Enrique Romero, que también se desempeñaba en la ciudad como corresponsal de la
revista El Gráfico, tuvo la ocurrencia de “inventar” una carta cuya autoría adjudicó a Krol; en ella el jugador se dirigía a su hija contándole acerca de las
bondades del país anfitrión. La carta fue publicada en el número 3.062 de El
Gráfico, el día 13 de junio del 78, y en uno de sus párrafos decía lo siguiente:
“No tengas miedo, papá está bien, tiene tu muñeca y un batallón de soldaditos
que lo cuida. Que lo protegen y que de sus fusiles disparan flores. Diles a tus
amiguitos la verdad. Argentina es tierra de amor. Algún día cuando seas grande
podrás comprender toda la verdad.”
Ante la indignación del propio capitán y sus compañeros, la protesta del embajador holandés y la amenaza del equipo naranja de abandonar el torneo, se
llevó a cabo una conferencia de prensa en la que se desmintió la autenticidad de
la carta. Romero reconoció su propia autoría, pero aseguró que antes de publicarla se la había mostrado al supuesto firmante y que éste manifestó su acuerdo,
algo totalmente negado por el implicado.
“No sé por qué razón ese periodista inventó esa carta (…) ¿Por qué a mí? ¿Por
qué utilizarme de ese modo? Me gustaría saberlo. Jamás escribí eso, más aún,
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