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Regulación de la escalada en el canuto del arca
Desde 2011 se viene aplicando una regulación que limita la escalada en los sectores del Canuto
del Arca debido al anidamiento de una nueva pareja de alimoche. Esta joven pareja, se suma a
las otras dos que llevan muchos años reproduciéndose en los límites del Parque. Esta especie,
declarada en peligro crítico de extinción, ha reducido sus poblaciones un 40% en la provincia
de Cádiz desde el año 2000, detectándose el abandono de 8 territorios. Lo que deja el censo en
19 parejas.
El colectivo escalador está muy sensibilizado con la protección de la naturaleza y en general,
pese a las polémicas, se ha mostrado muy respetuoso con la medida. Sin embargo, creemos
que la regulación no está siendo eficaz y debería adecuarse mejor a la realidad de la situación.
Los dos trabajos científicos más exhaustivos que estudian la relación entre las actividades
humanas y el éxito en la reproducción del alimoche publicados hasta la fecha, se realizaron en
el Pirineo Francés (Arrollo, B. & Razin, M., 2006) y el País Vasco (Zuberogoitia et al., 2008).
Ambos trabajos describen como la presencia humana en las cercanías del nido pueden
provocar la muerte de los pollos, especialmente en la segunda etapa del crecimiento de los
mismos (entre junio y julio), donde se concentra casi un 80% de las pérdidas (Zuberogoitia el
al., 2008).
Las actividades que afectan al éxito reproductivo de esta especie son muy diversas. Estos
autores destacan el senderismo, el avistamiento de aves, la recolecta de setas, el ciclismo, el
tránsito de vehículos a motor, la escalada en las paredes donde anida el ave y los trabajos
forestales.
Dicho esto, consideramos que es inexacto e ineficaz que el cartel que regula la zona con el
objetivo de proteger a esta especie diga “prohibido escalar”, cuando realmente lo que afecta a
su reproducción es la presencia humana independientemente de la actividad que se realice.
Creemos que con este cartel no solo se criminaliza a la escalada sino que, lo que es peor, se da
pie a realizar otras actividades cuyo impacto es mucho mayor ya que se aproximan mucho al
nido.
Queremos apuntar que esta zona, tras la tala de los árboles, se ha convertido en una zona de
escalada de invierno. Los meses de junio, julio y agosto la asistencia de escaladores es
testimonial, pues el sol de estas latitudes hace que la escalada sea impracticable y la zona más
frecuentada es la zona sur (Sectores Buitres, Armónica, Budú,…) donde hay sombra todo el día.
Estos meses coinciden con el periodo más delicado de la reproducción del alimoche, como
hemos citado más arriba.
Zuberogoitia et al. determinan en su estudio que la presencia humana a menos de 307 metros
del nido despierta la alerta de los alimoches adultos y hace que estos no regresen al nido y
dejen de atender a sus pollos. Los autores apuntan que esta distancia varía en función de la
orografía del terreno y de lo habituados que estén los alimoches a la presencia humana. Por
tanto, estos recomiendan que se establezca un radio de protección de 600 metros.
Arrollo, B. & Razin, M. por su parte, sugieren un radio de protección de 500 metros, distancia a
la cual aseguran que las aves toleran la presencia humana en todos los casos observados. Estos
autores destacan también la importancia de la topografía, la visibilidad y la diferencia de
altitud entre el nido y la actividad en cuestión.
Los sectores de escalada del Canuto del Arca se encuentran en un valle muy restringido por el
que no volaría un ave de gran porte. Como puede observarse en la figura 4. los tres nidos de
