ECFeb14Mag.pdf


Vista previa del archivo PDF ecfeb14mag.pdf


Página 1...7 8 9101148

Vista previa de texto


habiéndola purificado en el lavamiento del
agua por la palabra, a fin de presentársela
a sí mismo, una iglesia gloriosa, que no
tuviese mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuese santa y sin mancha”
(Ef 5.26, 27). Los esposos deben ayudarse
mutuamente para llegar a ser más como el
Señor.
En cuanto al divorcio, leo pasajes como
Efesios 5 con una tremenda sensación de
pérdida. Si el matrimonio es un regalo, un
medio para llegar a ser más como Cristo,
entonces dejé de parecerme a Él. Lo cual
me dejaba, además, sintiéndome como un
cristiano de segunda clase. Como muchas
personas solteras, pensaba que quizás me
estaba perdiendo de algo especial. Peor
aun, yo había estado casado y por eso sabía
lo que eso era.
Con el tiempo, sin embargo, descubrí
que nada tiene el poder para sabotear
los planes de Dios —ni la ruptura de un
matrimonio ni ninguna otra dificultad,
sufrimiento o trauma por el que podamos
pasar. La cruz de Jesucristo proclama que
Dios está a favor de nosotros. “El que no
escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo
entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos
dará también con él todas las cosas?” (Ro
8.32). Dios utiliza todo en la vida, cada
circunstancia y cada relación para hacernos más como el Señor Jesús, ya sea que
estemos casados, solteros o divorciados. Es
con ese propósito que Él nos ha llamado
primordialmente (Ro 8.29, 30; 1 Co 15.49).
Cuando creemos que algo en la vida
puede desbaratar este propósito de Dios,
estamos creyendo uno de los engaños
más antiguos de Satanás: que Dios está
escondiendo algo de nosotros (vea Gn 3.5).
Y así como lo hizo Jesús, cuando enfrentó
las mentiras de Satanás en el desierto,
nosotros también debemos responder con
la verdad de la Palabra de Dios —la verdad
de quiénes somos en Cristo. Armados con

Dios utiliza todo en la vida,
cada circunstancia y cada
relación, para hacernos
más como Cristo, ya sea
que estemos casados,
solteros o divorciados.
este conocimiento, podemos estar firmes
contra las acusaciones del diablo. La Palabra de Dios nos asegura que los que están
en Cristo son:
• Pecadores rescatados. Según se dice,
Peter Minuit compró la isla de Manhattan
a nativos norteamericanos por unos artículos que valdrían hoy unos veinticuatro
dólares. Fue un intercambio ridículamente
desigual. Pero parecería justo comparado
con el que tuvo lugar el Viernes Santo.
Allí, el Señor Jesús llevó nuestro pecado
y nos dio su justicia a cambio. Por más
asombroso que eso pueda ser, Dios nos
llama “justos” cuando rendimos nuestra
vida a Cristo (vea 2 Co 5.21). Y si Dios es
capaz de hacer esto por nosotros, también
es capaz de volvernos más como su Hijo,
haciendo que toda circunstancia sea para
bien, no importa en qué circunstancia nos
encontremos.
• Templos del Espíritu Santo. Dios se
acercó cuando le habló a Moisés desde la
zarza ardiente. Se acercó cuando llenó una
tienda del desierto, y más tarde el templo,
con su presencia, y cuando se hizo carne
como Jesús de Nazaret. Sin embargo,
quiso acercarse más todavía, y su Espíritu
habita ahora dentro de cada creyente. Él
es el gran Consolador, y su presencia es
la afirmación inquebrantable en nuestra
vida de que Dios realmente se interesa
ENCONTACTO.ORG

9