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Cómo sobrevivir
en la cultura actual
HEBREOS 5.12-14
S
i queremos sobrevivir en nuestra
cultura actual, entonces la Palabra
de Dios debe tener un lugar central en
nuestra vida cotidiana. Dios nos habla
por medio de la Biblia de sus verdades y
las mentiras del mundo.
Para saber si hemos sido víctimas de la
mentira, necesitamos ser sinceros con nosotros mismos y preguntarnos si somos
verdaderos seguidores de Cristo o meros
creyentes mundanos.
Los cristianos mundanos pueden tener
convicciones fuertes acerca de seguir al
Señor, pero a menudo las comprometen.
Una comprensión débil del carácter y de
los preceptos de Dios, produce una vida
egocéntrica y susceptible a las mentiras
(Ef 4.14). La mundanalidad se revela a
largo plazo en una discrepancia entre el
andar cristiano y las cosas que producen
placer o comodidad. La poca participación en la iglesia local, también impide el
crecimiento en la madurez espiritual.
¿Se siente usted identificado con esta
descripción? Si es así, no se desanime. La
Palabra de Dios es un faro que le puede
guiar por el camino del mundo y ayudar a
transformarse en un verdadero seguidor
de Cristo. La Biblia y la obra del Espíritu
Santo hará que su vida refleje cada vez
más el estándar divino.
Aplicar la Sagrada Escritura a nuestras
actitudes y acciones se traducirán en
más pasión por el Señor, y en una mayor
obediencia a Él. Por tanto, a medida que
esta confianza y esa dependencia de
Jesucristo aumenten, toda nuestra vida
adoptará una perspectiva nueva acorde
con la Palabra del Señor. ¿Qué lugar tiene
la Biblia en las decisiones que usted toma
cada día?
L UN
fin de semana
10
La carrera
de la vida
HEBREOS 12.1-3
L
a vida cristiana es descrita muchas
veces como una carrera diseñada
por Dios. En ella, somos llamados a
cumplir sus planes para nosotros. En
otras palabras, ser conformados a la semejanza de Cristo y glorificar al Señor.
Para correr la carrera, tenemos que
conocer la ruta. La Biblia nos sirve
de mapa, brújula y guía. Es un manual
infalible para mantenernos apartados
del pecado en nuestra sociedad.
Para terminar la carrera necesitamos inspiración y corrección, y la
Sagrada Escritura ofrece ambas mediante sus relatos verídicos. Algunos
de nosotros somos como el rey Saúl,
que respondió al llamado de Dios
y comenzó la carrera muy bien (1 S
10.9-11); pero la corrección es posible
si perdemos nuestro enfoque del plan
de Dios y nos sumergimos en las cosas
del mundo. Otros son como el apóstol
Pablo, quien fue cruel por años antes
de ser salvo. Su vida nos inspira a perseverar y a aceptar el plan de Dios con
más pasión.
En la carrera encontraremos
obstáculos contra los que debemos
perseverar. Algunos de ellos pueden
ser: críticas por parte de creyentes y no
creyentes; intolerancia a nuestro amor
por Cristo; y períodos de soledad e
incertidumbre cuando el camino no sea
claro. El Espíritu Santo nos fortalece
cuando estudiamos el carácter inmutable de Dios y sus promesas eternas.
¿Está usted corriendo bien la carrera?
¿Cómo está respondiendo a las presiones a lo largo del camino? Recuerde
que Cristo, que es nuestra vida misma,
siempre corre con nosotros.
E N C O N T A C T O . O R G 37
