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Feminismo Para No Feministas DEF:Maquetación 1
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machista, pues se deduce que una mujer activa, asertiva y culta es “una
loba”, un bicho raro que en privado se merienda a su pareja. Cuando en
realidad, al tratarse de una mujer con la autoestima bien puesta, el consorte
en cuestión se ahorrará a buen seguro escenas de celos, de complejos y de
otras inseguridades patriarcales varias que a las mujeres nos hacen ser
peores parejas. Y por el contrario, cuando un hombre defiende con
vehemencia su ideario y destaca por su valía política nadie le dice a su
mujer: “Pobre de ti, Mengana, vaya la que te tocó, te llevará tiesa como una
vela”. Más bien se felicitará a la señora porque tiene un señor admirable, un
hombre como un roble.
Otro más. En todo movimiento político o social, y éste no es menos, sucede
a menudo lo siguiente: los hombres suelen adoptar un estilo comunicativo
más bromista, liviano o juguetón cuando se dirigen a sus compañeras del
movimiento, sin embargo cuando se dirigen a otros compañeros se les pone
más grave la voz y hablan más de “asuntos serios”. Prolongación clásica de
esto, que reconozco todavía no he observado en el 15M, es tomar decisiones
importantes en reuniones informales casi exclusivas de varones en bares,
restaurantes y demás sitios de esparcimiento propios del país para luego
llegar con todo decidido a las reuniones o asambleas formales que tienen
lugar en el espacio propio de movimiento en cuestión. Y se reúnen
prácticamente todo varones, no por conspiración, sino porque en líneas
generales las mujeres al estar más centradas en los cuidados no se pueden
quedar hasta las tantas un día tras otro: tienen hijos que acostar, hijas a las
que dar la cena, padre o suegras a las que cuidar... Pero todavía hay tipos
cuya dedicación en exclusiva a la militancia nos recuerda que de militantes
así grandes cambios no se pueden esperar, porque quien no cuida a las
personas de su entorno, quien sólo se dedica a la vida política, intelectual o
económica, es un ser mutilado incapaz de conocer la complejidad de la vida.
Si Einstein o Marx nunca se ocuparon carnalmente de sus criaturas, nunca
supieron lavar sus camisas o nunca estuvieron pendientes de las reservas
de sus despensas, nunca esperemos de ellos una sabiduría integral. Están
tan mutilados como la ama de casa que nunca se preocupa de lo que pasa
en el mundo y que no tiene inquietudes intelectuales, políticas o
trascendentales.
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