FEMINISMO PARA NO FEMINISTAS.pdf

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Feminismo Para No Feministas DEF:Maquetación 1
15/9/11
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¿Te has parado a pensar en la opresión o
desigualdades de género de tu propia vida?
Nunca he pensado en ella, en mi opresión. La hay, sí, mucha. Porque es lo
que se espera de ti, desde el trabajo, sobre todo. Te condiciona, muchísimo:
el curro, las amistades, tus aficiones, te condiciona todo. Te impide hacer
cosas, te quita libertad. Hay cosas que ni te planteas. Los hombres no lloran,
sigue pasando... los hombres tienen que demostrar su agresividad, su
violencia... De pequeños, todo el día pegándote, me jodía, a todos nos jodía,
quitando a algún psicópata, pero te tenías que pelear porque si no... Era
como en la cárcel, si no te defendías era peor. El 99% lo pasa mal. Luego en
el insitituto es parecido y en los curros de hombres... en el mundo laboral
de clase obrera, digo, también. Si no, eres un crío, un niñato y tienes que
demostrar ser un paisano. Siempre demostrando a ver quién es más gallo,
a ver quién levanta más pesos, quién aguanta más, quién es más “valiente”
en la obra y todas esas chorradas que tanto le conviene a la patronal.
Hay gente que ve esto muy claro, los homosexuales por ejemplo supongo
que lo ven más claro. Y aún hoy hay tíos que les gustan otros tíos y se callan,
todavía hoy hay muchas cosas. Un hombre tiene que estar todo el día
trabajando. Un puto esclavo y no quejarse.32
¿En el caso de tu padre?
Mi familia era tradicional en el sentido de que mi madre era ama de casa con
tres hijos, trabajó fuera de casa pocas veces, porque claro, con tres hijos
que cuidar... Mi padre estaba todo el día trabajando afuera, en su trabajo, y
32 Este tema es crucial. El hombre en teoría débil, que se queja, que no aguanta, que no hace
novatadas a los nuevos, que se niega a humillar al resto, que se niega a la violencia, ese hombre
ha sido siempre ridiculizado en los trabajos y sobre todo en la mili, esa escuela aberrante de
masculinidad por la que nuestros antepasados tuvieron que pasar “por cojones”. Esas escuelas
donde había que conseguir la hombría “yendo de putas” aunque no quisieras, esa hombría
donde había que matar un gato para estar a la altura del más valiente, esa hombría donde
había que vengar la honra forzadamente matando a tu mujer si ésta te era infiel, por mucho
que no quisieras, esa hombría donde durante meses o incluso años te tenías que poner
obligatoriamente al servicio de la Patria (viene de padre) por el mero hecho de nacer con
testículos y ser de clase baja (que los ricos se podían escaquear), y un largo y doloroso
etcétera que son los hombres quienes lo tienen que relatar. A Tomás no le ha tocado esa
etapa, pero aún así en los trabajos, en el colegio y el instituto ha recibido su buena ración de
hombría dolorosa y a repudiar. Las feministas tenemos esto muy claro. Se les embrutece, se
les mina la moral para que sean buenos soldados y buenos trabajadores. El día en que los
hombres vean claro cómo el Estado y el capitalismo han usado y abusado de su masculinidad
y cómo los han dejado en muchos casos mutilados moral y emocionalmente, el día en que
los hombres hagan el camino de desvelar sus opresiones de género, cómo hemos hecho
nosotras, ese día, llorarán de pena, asco y vergüenza.
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