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Feminismo Para No Feministas DEF:Maquetación 1
15/9/11
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postura muy radical, no se puede estar en contra de los hombres... humillan
a los tíos y tampoco es eso...8 Porque además en eso de la violencia es que
hay también mucho tongo. No, ¿qué es que no hay hombres maltratados?9
En mi instituto había un cartel de una tía con los ojos morados por lo del día
de la violencia, en noviembre, ¿no? Y a mí es que me parecía... no sé.... es
que me daba como palo, era algo patético...
carrera de Derecho. O por poner otro ejemplo, ¿en una asociación de gitanos nos
empeñamos en que entren payos?... Bueno, eso de hecho a veces pasa y al final son los
payos quienes manejan todo. Las minorías, y lo siento, pero las mujeres somos una mayoría
minorizada, que para el caso es lo mismo que una minoría, seguimos necesitando espacios
propios de crecimiento. En muchos espacios mixtos todavía sigue pasando que los hombres
toman incesantemente la palabra porque suelen partir con un plus de autoestima, al menos
comunicativa. Observa las revoluciones en el mundo árabe, cuenta a las mujeres. Observa
los sindicatos, cuenta a las mujeres, observa las reuniones de grandes fortunas, cuenta a las
mujeres, cuenta, cuenta...¿Dónde estamos en un periódico?: nada en Economía, algo más en
Política y mucho más en Espectáculos. Pero donde más salimos es en Sucesos, casi siempre
como víctimas, y sobre todo en la página de anuncios de prostitución. Así que necesitamos
un espacio propio desde el que aprender cuáles son nuestros problemas, desde el que
establecer una red de apoyo mutuo entre nosotras, en el que atrevernos a hablar de nuestros
problemas, en el que gozar de nuestros bienestares, etc. No obstante quizás podamos llegar
a que existan espacios de reflexión y acción feminista en que se incluyan hombres.
8 Para desmontar esto acude a la cita de Coral Herrera Gómez del inicio del libro.
9 Tanto hombres como mujeres andamos escasos de una buena educación sentimental. Pero
eso nunca nos puede hacer olvidar que quienes corremos más peligros somos las mujeres,
pues en este país unos setenta u ochenta hombres asesinan a sus parejas al año. Así que,
ojito, sepamos separar el grano de la paja, y reconozcamos el gravísimo problema, problema
mayor que el tan manipulado terrorismo de ETA. No caigamos en la tópica, irresponsable e
inmoral estupidez de decir, nada más sale el tema de la violencia machista, de decir aquello
de “bueno, es que también hay muchas mujeres maltratadoras”, “bueno, es que hay mucha
picaresca”, “bueno es que...” Ni esque ni asco. Cuando yo pongo encima de la mesa a 80
muertas (con su terror previo de años, que es casi peor que la muerte) no puedes decirme
que las mujeres también maltratamos porque eso es salirse por los Cerros de Úbeda, es
salirse por la tangente y es caer en un error moral y de diagnóstico que se llama
neomachismo. Ochenta. Más que ETA. No uses una obviedad, la de que las mujeres también
podemos hacer daño, como forma de minusvalorar la crucial verdad urgente de la violencia
machista. Porque las mujeres podemos hacer daño a los hombres, pero nunca hemos tenido
de nuestra parte a la religión, al Estado, a la economía, a la ciencia, al lenguaje y a las
costumbres milenarias para multiplicar y justificar ese daño. Por el contrario, la violencia
hacia las mujeres ha sido y es aún promovida, aplaudida, alentada, agasajada, impulsada y
defendida durante miles de años y miles de kilómetros por todo el sistema. Un ejemplo: el
rapero Eminem saca un videoclip en el que asesina a su novia y luego se suicida, y ha sido
denunciado porque su vídeo promueve el suicidio. Ole, ole y ole. Otro ejemplo: entre la
pornografía abundan las escenas en que se simula la violación de una mujer para subirle el
morbo al consumidor. Otro más sutil: cuando un anciano mata a su mujer anciana porque
ésta está enferma y “no la sabe atender” lo justificamos y pensamos que en el fondo es un
acto de amor, que el viejito mató a su viejita por no verla más sufrir, pero a la inversa no se
da porque cuando el viejito no se vale por sí mismo la viejita y sus hijitas están ahí al pie del
cañón hasta que la muerte se lo lleve. La viejita no lo mata para evitarle el sufrimiento sino
que asume la responsabilidad del cuidado de su marido como algo normal, como ley de vida.
Y miles de ejemplos más que me ahorro por no pecar de victimista.
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