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UNIDAD III: Conformidad y desviación

TEORÍAS DE LA DESVIACIÓN
Teorías sobre el delito


Enfoque desde la biología

Los primeros criminólogos se empeñaron en explicar la conducta delictiva en términos biológicos,
ya que en el siglo XIX mucha gente pensaba (equivocadamente), que el comportamiento humano
podía explicarse en términos de los impulsos naturales. En 1876 Lombroso, un medico
penitenciario italiano, lanzó la teoría de que los delincuentes tienen unos rasgos físicos
característicos: estrechos de frente, mandíbulas y pómulos prominentes, orejas separadas, vello
abundante y brazos largos. Esta tesis pronto se demostró que era falsa.
A mediados del siglo XX, William Sheldon desarrolló un argumento similar al defender que la
constitución corporal podía servir para predecir la predisposición al delito. Sheldon registró los
datos de cientos de jóvenes, los clasificó según su constitución física y hurgó en sus antecedentes
penales. Concluyó que la probabilidad de delinquir era mayor en las personas de constitución
muscular y atlética.
La investigación genética reciente continúa explorando las posibles conexiones entre la biología y
la conducta desviada, pero al día de hoy no existe evidencia definitiva que correlacione la
propensión a la conducta delictiva con tales o cuales comportamientos. Si parece, sin embargo,
que determinados rasgos genéticos combinados con determinadas experiencias sociales pueden
explicar en parte determinadas conductas. Los factores biológicos tienen probablemente un
impacto real, aunque modesto, sobre la propensión de los individuos a embarcarse en situaciones
delictivas.
Evaluación crítica:
Las teorías biológicas que intentan explicar la conducta delictiva recurriendo a la genética sólo
pueden explicar como mucho, una proporción muy pequeña de este tipo de conductas. Algunas
investigaciones recientes en el campo de la biología social (ej: los hombres parecen más
predispuestos que las mujeres a emplear la violencia) resultan prometedoras, pero es tan poco lo
que se sabe sobre la influencia de los rasgos genéticos sobre la conducta humana que no se puede
extraer conclusión definitiva alguna.
El hecho de que un análisis biológico pueda servir para predecir algunos comportamientos
humanos no explica cómo y por qué tales comportamientos pero no otros son definidos como
desviados o delictivos. Además, aunque la carga genética de un individuo puede impulsarle a
desarrollar tales o cuales tipos de conducta, el medio social en que ese individuo se desenvuelve
determina en gran parte que esa conducta se desarrolle o no. Por estas dos razones, el estudio de
la conducta desviada nos obliga a estudiar el entorno social en el que viven los individuos: pues es
ahí donde se define lo que es delito y desviación, y donde se alimentan o coartan tales conductas.

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John Macionis - Ken Plummer