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Núm. 3: Abrahán. La abundancia de bendiciones no debe volver orgulloso al siervo de Dios (ít-1 pág. 32 párr.1-pág. 33 párr. 3)
*** it-1 págs. 32-33 Abrahán ***
Cabeza patriarcal y profeta. Abrahán fue un hombre muy
acaudalado, con grandes rebaños y vacadas, mucha plata y
oro, y una casa muy grande que contaba con muchos centenares de siervos. (Gé 12:5, 16; 13:2, 6, 7; 17:23, 27; 20:14;
24:35.) Por esta razón, los reyes de Canaán lo consideraban
un poderoso “principal” y una persona con quien se deberían
hacer pactos de paz. (Gé 23:6; 14:13; 21:22, 23.) Sin embargo, en ningún momento permitió que el materialismo cegara
la visión que tenía de Jehová y de Sus promesas ni que le
convirtiera en una persona orgullosa, altanera o egoísta. (Gé
13:9; 14:21-23.)
La primera vez que aparece la palabra “profeta” en las
Escrituras Hebreas se refiere a Abrahán, aunque otros siervos de Dios, como por ejemplo Enoc, profetizaron antes que
él. (Gé 20:7; Jud 14.) La primera persona a quien se identifica
en las Escrituras como “hebreo” es Abrahán. (Gé 14:13.) Él,
al igual que Abel, Enoc y Noé, fue un hombre de fe (Heb 11:4
-9), pero la primera vez que aparece la expresión “puso fe en
Jehová” es con referencia a Abrahán. (Gé 15:6.)
21; 18:1-15; 22:11, 12, 15-18.) Estuvo bien familiarizado con
el nombre de Dios, aunque en aquel tiempo Jehová todavía
no había revelado el significado pleno de Su nombre. (Éx
6:2, 3.) En muchas ocasiones Abrahán edificó altares y ofreció sacrificios en el nombre de su Dios, Jehová, para Su alabanza y gloria. (Gé 12:8; 13:4, 18; 21:33; 24:40; 48:15.)
En calidad de cabeza patriarcal, Abrahán no permitió que
en su casa se practicase la idolatría ni la impiedad, sino que
siempre enseñó a todos sus hijos y siervos a ‘guardar el camino de Jehová para hacer justicia y juicio’. (Gé 18:19.) Todo
miembro varón de su casa estaba bajo la obligación
de someterse a la ley de Jehová tocante a la
circuncisión. La esclava egipcia Agar invocó
el nombre de Jehová en oración, y el siervo
mayor de Abrahán demostró su propia fe en el
Dios de Abrahán en una oración muy conmovedora dirigida a
Jehová. Isaac también probó su fe y obediencia a Jehová
cuando era un hombre joven al permitir que se le atara de
pies y manos y se le colocara sobre el altar para ser sacrificado. (Gé 17:10-14, 23-27; 16:13; 24:2-56.)
Ciertamente este hombre de extraordinaria fe anduvo con Dios, recibió comunicados de Él por medio de visiones
y sueños y hospedó a Sus mensajeros
angelicales. (Gé 12:1-3, 7; 15:1-8, 12-
INFORMACION ADICIONAL:
*** it-2 pág. 857 Riquezas ***
Eran ricos, pero no materialistas.
Entendían que su prosperidad se debía
a la bendición de Jehová y
no codiciaban riquezas. Abrahán podría haber aumentado en gran manera su riqueza después de derrotar a cuatro reyes aliados y recuperar todos los bienes
que habían saqueado de Sodoma. Sin embargo, rechazó la oferta del rey de Sodoma de quedarse con los bienes recuperados, diciendo: “De veras alzo la mano en juramento a Jehová el Dios Altísimo, Productor de cielo y tierra, y juro que, desde un
hilo hasta una correa de sandalia, no, no tomaré nada de lo que es tuyo, para que no digas: ‘Yo fui quien enriqueció a Abrán’.
¡Nada para mí!”. (Gé 14:22-24.) Cuando Job perdió todo su ganado y sus hijos, exclamó: “Jehová mismo ha dado, y Jehová
mismo ha quitado. Continúe siendo bendito el nombre de Jehová”. (Job 1:21.)
*** w09 1/9 pág. 3 ¿Promete Dios hacernos ricos? ***
Otro siervo suyo muy rico fue Abrahán. Según se señala en Génesis 13:2, “tenía gran cantidad de manadas y plata y oro”.
Además, cuando su sobrino Lot fue apresado por las fuerzas combinadas de cuatro reyes orientales, Abrahán juntó “a sus
hombres adiestrados, trescientos dieciocho esclavos nacidos en su casa”, para liberarlo (Génesis 14:14). Si pudo reunir 318
“hombres adiestrados” para hacer frente a un ejército, es evidente que su clan era muy grande. Solo un hombre muy rico y
con mucho ganado podría mantener un campamento de semejante tamaño.
Semana del 26 de Mayo
EMT 2014 Referencias para la Escuela del Ministerio Teocrático
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