EMT2014 S DE IVIS NUÑEZ.pdf


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Núm. 3: Abner. Quien a hierro mata, a hierro muere (it-1 págs. 28, 29)
*** it-1 págs. 28-29 Abner ***
Abner fue el jefe del ejército de Saúl, y sus fuerzas de combate a veces alcanzaron grandes proporciones, hasta más de doscientos mil hombres. (1Sa 15:4.) Tras la muerte de Saúl en la
aplastante derrota que le infligieron los filisteos, Abner se retiró a
Mahanaim de Galaad, al otro lado del Jordán, llevando consigo a
Is-bóset, el hijo de Saúl. Aunque la tribu de Judá había proclamado rey a David en Hebrón, Abner coronó a Is-bóset como rey rival
en Mahanaim. Como obviamente él era el hombre de influencia
tras el trono, con el tiempo consiguió que todas las tribus, salvo la
de Judá, apoyaran a Is-bóset. (2Sa 2:8-10.)
Llegó el día en que los ejércitos de los dos reyes se encontraron en el estanque de Gabaón, en el territorio de Benjamín, como
a una tercera parte del camino entre Hebrón y Mahanaim, para
demostrar cuál era el más fuerte. Después de observarse mutuamente los dos ejércitos, Abner propuso un combate entre doce
guerreros jóvenes de cada bando. Ambos bandos estaban tan
bien equilibrados que murieron los veinticuatro, lo que desencadenó un combate total entre los dos ejércitos. Las fuerzas de Abner perdieron dieciocho hombres por cada soldado de Joab que
murió, y se retiraron al desierto. (2Sa 2:12-17, 30, 31.)
El veloz Asahel, hermano de Joab, persiguió a Abner, quien le
instó repetidas veces a que fuera tras otro para que no tuviera
que matarlo. No obstante, Asahel no hizo caso y Abner terminó
por atravesarle el abdomen con el cuento de su lanza. (2Sa 2:1823.) Ante la petición de Abner, Joab abandonó la persecución a la
puesta del Sol y los dos ejércitos emprendieron el regreso a sus

respectivas capitales. La gran resistencia de estos hombres puede verse por el hecho de que las fuerzas de Abner marcharon
ochenta kilómetros o más, bajando a la cuenca del Jordán, cruzando el río y luego subiendo por el valle del Jordán a las colinas
de Galaad hasta llegar a Mahanaim. Después de enterrar a Asahel en Belén (quizás al día siguiente), los hombres de Joab anduvieron más de veintidós kilómetros en una noche a través de
las montañas hasta llegar a Hebrón. (2Sa 2:29-32.)
Abner apoyó el decadente régimen de Isbóset, pero también fortaleció su propia posición pensando quizás en ser rey, puesto que,
después de todo, él era el hermano del padre de Saúl. Cuando Isbóset lo reprendió por tener relaciones con una de las concubinas
de Saúl (algo que solo le estaba permitido al heredero del difunto
rey), Abner, encolerizado, le anunció su intención de apoyar a
David. (2Sa 3:6-11.) Le hizo propuestas a David, presentándose a
sí mismo como virtual gobernante de todo Israel con la excepción
de Judá. Una vez satisfecha la petición de David de que le fuera
devuelta su esposa Mical, Abner habló en privado con los cabezas de las once tribus a fin de fomentar el apoyo a David, el rey
nombrado de Jehová. (2Sa 3:12-19.) Más tarde, David le dio una
afectuosa acogida en Hebrón, su capital, y aquel mismo día Abner partió para persuadir a todas las tribus de que hicieran un
pacto con David. No obstante, cuando Joab regresó de una incursión, denunció a Abner como espía confabulado y después de
conseguir que volviera a Hebrón, astutamente “lo condujo aparte,
dentro de la puerta, para hablar con él en quietud” y lo mató. (2Sa
3:20-27.)

INFORMACION ADICIONAL:
*** g91 8/6 pág. 18 ¿Debo unirme a alguna pandilla? ***
Piensa también en las posibles consecuencias de
ese proceder en tu salud y bienestar. Un pandillero
dijo que ‘debes estar dispuesto a morir por los miembros de tu pandilla’. Y eso es precisamente lo que
ocurre muchas veces.
En contraste, considera la lección que Jesús enseñó a sus discípulos la noche en que le detuvieron.
Jesús estaba desarmado y se encontraba ante una
chusma violenta. ¿Quería él que sus discípulos se unieran para defenderle por medios violentos? Pedro pensaba que sí. Por eso
sacó su espada, atacó a uno de los hombres de la chusma y le cortó la oreja. Pero la reacción de Jesús debió dejar perplejo a Pedro. Jesús milagrosamente sanó la oreja del hombre y dijo a Pedro: “Vuelve tu espada a su lugar, porque todos los que toman la
espada perecerán por la espada”. (Mateo 26:52.)
¿Qué lección nos enseñó? Armarse para la defensa no solo es antibíblico, sino que también es insensato y poco práctico. Un
proverbio lo expresa así: “En cuanto al que anda en busca de lo malo, le sobrevendrá”. (Proverbios 11:27.)

Semana del 14 de Abril

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