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Núm. 3: Abisai. Sea leal y esté alerta para ayudar a sus hermanos (it-1 pág. 27)
*** it-1 pág. 27 Abisai ***
Su valentía le distinguió de los treinta poderosos guerreros que tenía
a sus órdenes. Su reputación hasta rivalizó con la de los tres hombres
más poderosos de David, pues en cierta ocasión, él solo derribó a trescientos enemigos, pero “no llegó al nivel de los tres primeros”. (2Sa
23:18, 19.)
Abisai apoyó con lealtad a su tío David en todas las
campañas militares de este, pero fue impulsivo y, en
ocasiones, despiadado, por lo que hubo que refrenarle. Por ejemplo, cuando cierta noche entró sigilosamente
con David en el campamento militar de Saúl, habría matado al “ungido
de Jehová” mientras dormía, utilizando la propia lanza de este, si David
no lo hubiera impedido. (1Sa 26:6-9.) Durante la rebelión de Absalón,
hubo que retenerle dos veces para que no ejecutara a Simeí por haber
maldecido al rey. Sin embargo, David no pudo evitar que colaborara en
dar muerte a Abner. (2Sa 3:30; 16:9-11; 19:21-23.)
Abisai cobró fama por derribar con sus hombres a 18.000 edomitas y
por la derrota de los ammonitas. También participó en sofocar la rebelión de Seba, un benjamita “que no servía para nada”. Durante la última
batalla de David de la que hay registro, este habría perdido la vida a
manos de un gigante filisteo de no haber sido por Abisai. (1Cr 18:12;
19:11-15; 2Sa 20:1, 6; 21:15-17.)
INFORMACION ADICIONAL:
*** km 11/04 pág. 1 párrs. 1-4 ¿Podemos prestar ayuda? ***
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Ayudemos a los nuevos. Podemos ayudar a los nuevos invitándolos a disfrutar de compañerismo edificante con nosotros (Pro. 13:20). Un
hermano recuerda la ayuda que se le brindó cuando empezó a relacionarse con la congregación, al decir: “A veces, cierta familia me incluía en su
estudio de familia. Mientras yo progresaba, un matrimonio de precursores
jóvenes me invitaba regularmente a predicar con ellos todo el día. Siempre gozábamos de excelentes conversaciones espirituales”. Agregó:
“Antes de hacerme cristiano, salía a divertirme los viernes y sábados por
la noche. Pero después, el tiempo que pasaba con los hermanos satisfizo
mi necesidad de compañía”. El interés amoroso de la congregación contribuyó a que este hermano se estabilizara firmemente en la fe, y ahora él
es miembro de la familia Betel (Col. 2:6, 7).
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Edifiquémonos mutuamente. Es posible que advirtamos la oportunidad de ayudar a nuestros hermanos cuando afrontan situaciones difíciles. ¿Podríamos hacer planes para dar testimonio por teléfono con un
publicador enfermo o invitarlo a que nos acompañe a un estudio bíblico, y
tal vez llevar al estudiante al hogar del publicador? ¿Agradecería el padre
o la madre de un niño pequeño que le ayudáramos con este mientras participa en el ministerio? ¿Hay publicadores tímidos que aceptarían nuestra
ayuda al hacer revisitas o al participar en otra faceta del ministerio? El
interés amoroso en los hermanos nos impulsará a buscar maneras de
edificarlos (Rom. 14:19).
Semana del 7 de Abril
EMT 2014 Referencias para la Escuela del Ministerio Teocrático
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