EMT2014 S DE IVIS NUÑEZ.pdf


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Núm. 3: Abihú. La prominencia no es excusa para desobedecer (it-1 págs. 23, 24)
Jehová había mandado por medio de Moisés.” (Le 8:1-3, 1336.)

*** it-1 págs. 23-24 Abihú ***
Uno de los cuatro hijos que Aarón tuvo de su esposa Eliseba. Los otros tres fueron: Nadab, Eleazar e Itamar. (Éx 6:23;
1Cr 6:3; 24:1.) Nació en Egipto, y como era el segundo hijo de
Aarón, para el tiempo del éxodo ya sería un hombre maduro,
pues su padre tenía entonces ochenta y tres años. (Nú 33:39.)
Puesto que Nadab y Abihú eran los hijos mayores, Jehová
les permitió que acompañaran a su padre y a setenta de los
ancianos de Israel al monte Sinaí para ver de lejos una magnífica visión de la gloria de Dios. (Éx 24:1, 9-11.) Jehová honró a
los hijos de Aarón nombrándolos sacerdotes para que sirvieran junto con su padre, el sumo sacerdote, y decretando que
de entre ellos saldría el sucesor de Aarón. Tendrían que llevar
trajes talares sacerdotales y prendas para cubrir la cabeza
“para gloria y hermosura”. Moisés había de “ungirlos y llenarles la mano de poder y santificarlos” para su servicio a Dios.
(Éx 28:1, 40-43.) El sacerdocio llegaría a ser de ellos “como
estatuto hasta tiempo indefinido”. (Éx 29:8, 9.)
A partir de entonces, siempre se les incluyó en las instrucciones divinas acerca del sacerdocio y sus funciones. (Éx
29:10-46; 30:26-38.) Además, Dios les inculcó enfáticamente,
no solo a ellos, sino a toda la nación, la importancia vital de
respetar la santidad de todo aquello que tenía que ver con Su
adoración, como el altar para el incienso y otros accesorios.
Su vida dependía de que respetaran las regulaciones divinas.
Un año después del comienzo del éxodo, llegó el tiempo
para erigir el tabernáculo e instalar el sacerdocio (1512
a. E.C.). La nación entera se congregó delante de la entrada
de la tienda de reunión para las ceremonias de instalación, y
vio a Aarón, Abihú y sus hermanos, lavados y con sus trajes y
turbantes, recibir el ungimiento como sacerdotes de Dios para
representar a la nación delante de Él. Después de aquello, los
sacerdotes recién ungidos permanecieron en la entrada de la
tienda de reunión durante siete días para completar su instalación y, como dijo Moisés, para “llenarles la mano de poder”.
“Y Aarón y sus hijos procedieron a hacer todas las cosas que

Al octavo día Aarón empezó a oficiar con la ayuda de
Abihú y sus hermanos. (Le 9:1-24.) Ellos fueron testigos de la gloriosa manifestación de
la presencia de Dios. Pero, probablemente
antes que terminara el día, el relato dice que
“Nadab y Abihú [...] tomaron y llevaron cada uno su braserillo y
pusieron en ellos fuego y sobre él colocaron incienso, y empezaron a ofrecer delante de Jehová fuego ilegítimo, que él
no les había prescrito. Con esto salió un fuego de delante de
Jehová y los consumió, de modo que murieron ante Jehová”.
(Le 10:1, 2.) Por orden de Moisés los primos de Aarón sacaron
del campamento los cadáveres. Dios mandó que ni su padre
ni los restantes hermanos manifestaran pesar por el hecho de
que se les hubiera cortado así de la congregación. (Le 10:4-7.)
Inmediatamente después, Dios advirtió a Aarón que ni él ni
sus hijos usaran licor embriagante mientras sirvieran en el tabernáculo, ‘para que no murieran’. Con relación al versículo
nueve, The Pentateuch and Haftorahs (edición de J. H. Hertz,
Londres, 1972, pág. 446), dice: “Los rabinos relacionaron el
incidente de Nadab y Abihú con este mandato contra los licores embriagantes antes de oficiar en el Santuario”. Así que es
posible que el grave pecado de estos hombres estuviera relacionado con la embriaguez, si bien la verdadera causa de su
muerte fue que violaron un requisito de Dios para la adoración
pura al ofrecer “fuego ilegítimo, que él no les había prescrito”.
Dios otorgó un gran honor a Abihú, quien disfrutó de mucha prominencia ante toda la nación durante un corto espacio
de tiempo; pero bien haya sido por ambición, por engreimiento
o por una actitud frívola hacia las instrucciones divinas, sus
privilegios duraron muy poco y murió sin hijos. (Nú 3:2-4;
26:60, 61; 1Cr 24:1, 2.)

INFORMACION ADICIONAL:
*** w93 15/7 pág. 25 Pastoreen con ternura las preciosas ovejas de Jehová ***
Los ancianos de la congregación cristiana deben ser
subpastores humildes y no buscar prominencia indebida.
Como escribió el apóstol Pablo a Timoteo, los que procuran
alcanzar la responsabilidad de ser pastores ‘desean una
obra excelente’, no ser prominentes. (1 Timoteo 3:1.)

Semana del 10 de Marzo

EMT 2014 Referencias para la Escuela del Ministerio Teocrático

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