EMT2014 S DE IVIS NUÑEZ.pdf


Vista previa del archivo PDF emt2014-s-de-ivis-nu-ez.pdf


Página 1...24 25 262728203

Vista previa de texto


Núm. 1: Génesis 25:19-34
Núm. 2: Los resucitados para reinar con Cristo serán como él (rs pág. 328 párr. 4-pág. 329 párr. 2)
*** rs pág. 328-pág. 329 Resurrección ***
¿Quiénes serán resucitados para participar de la vida celestial con Cristo, y qué
harán allí?
Luc. 12:32: “No teman, rebaño pequeño, porque su Padre ha aprobado darles el
reino.” (Entre estos no está toda persona que haya ejercido fe; se trata de una cantidad
limitada. Estarán en el cielo con un propósito.)
Rev. 20:4, 6: “Vi tronos, y hubo quienes se sentaron sobre ellos, y se les dio poder para
juzgar. [...] Feliz y santo es cualquiera que tiene parte en la primera resurrección; sobre
éstos no tiene autoridad la muerte segunda, sino que serán sacerdotes de Dios y del
Cristo, y gobernarán como reyes con él por los mil años.”
¿Tendrán allí con el tiempo cuerpos físicos glorificados las personas que sean levantadas a la vida celestial?
Fili. 3:20, 21: “El Señor Jesucristo, [...] amoldará de nuevo nuestro cuerpo humillado para que sea conforme a su cuerpo glorioso según
la operación del poder que él tiene.” (¿Significa esto que es el cuerpo de carne que ellos tienen lo que con el tiempo será hecho glorioso en
los cielos? ¿O significa que, en lugar de tener un cuerpo de carne inferior, serán vestidos de un glorioso cuerpo espiritual cuando sean levantados a la vida celestial? Dejemos que el siguiente texto bíblico conteste.)
1 Cor. 15:40, 42-44, 47-50: “Hay cuerpos celestes, y cuerpos terrestres; mas la gloria de los cuerpos celestes es de una clase, y la de
los cuerpos terrestres es de una clase diferente. [...] Así también es la resurrección de los muertos. [...] Se siembra cuerpo físico, se levanta
cuerpo espiritual. [...] El primer hombre [Adán] procede de la tierra y es hecho de polvo; el segundo hombre [Jesucristo] procede del cielo. Tal
como el que fue hecho de polvo es, así aquellos hechos de polvo son también; y tal como el celestial es, así los que son celestiales son también. Y así como hemos llevado la imagen de aquel hecho de polvo, llevaremos también la imagen del celestial. Sin embargo, esto digo, hermanos, que carne y sangre no pueden heredar el reino de Dios.” (Estas palabras no dejan margen a la posibilidad de que se mezclen las dos
clases de cuerpos, o a que un cuerpo de carne se pueda llevar al cielo.)
14

INFORMACION ADICIONAL
*** w00 15/7 págs. 18-19 párrs. 11-15 La esperanza de la resurrección tiene poder ***
11

A continuación, Pablo contesta a varias preguntas (1 Corintios
15:35-41). Para poner en tela de juicio la resurrección, alguien tal
vez inquiera: “¿Cómo han de ser levantados los muertos? Sí, ¿con
qué clase de cuerpo vienen?”. Como Pablo indicó, la semilla que se
siembra de hecho muere cuando se transforma para convertirse en
una planta. De igual modo, el ser humano engendrado por espíritu
tiene que morir. Y tal como la planta brota de la semilla con un cuerpo nuevo, el cuerpo resucitado del cristiano ungido ya no es de carne humana. Su personalidad es la misma que tenía antes de morir,
pero se levanta como una nueva criatura con un cuerpo espiritual,
que puede vivir en el cielo. Naturalmente, a los que resuciten en la
Tierra se les levantará con cuerpos humanos.
12
Tal como Pablo dijo, la carne humana es diferente de la de los
animales. Incluso la carne animal varía de un género a otro (Génesis
1:20-25). Los “cuerpos celestes” de las criaturas espirituales difieren
en gloria de los “cuerpos terrestres” de carne. También es distinta la
gloria que tienen el Sol, la Luna y las estrellas. Pero los ungidos resucitados poseen una gloria mucho mayor.

Pablo a continuación compara a Cristo con Adán (1 Corintios
15:45-49). Adán, el primer hombre, “llegó a ser alma viviente” (Génesis 2:7). “El último Adán —Jesús— llegó a ser un espíritu
dador de vida.” Este dio su vida como sacrificio redentor, en primer
lugar a favor de sus seguidores ungidos (Marcos 10:45). Mientras
son humanos ‘llevan la imagen de aquel hecho de polvo’, pero cuando resucitan llegan a ser como el último Adán. Por supuesto, el sacrificio de Jesús beneficiará a toda la humanidad obediente, incluidos los que resuciten para vivir en la Tierra (1 Juan 2:1, 2).
15

Cuando los cristianos ungidos mueren, no se les levanta en
carne (1 Corintios 15:50-53). El cuerpo corruptible de carne y sangre
no puede heredar la incorrupción ni el Reino celestial. Algunos ungidos no tendrían que pasar mucho tiempo dormidos en la muerte. Al
terminar su vida terrestre fielmente durante la presencia de Jesús,
serían “cambiados, en un momento, en un abrir y cerrar de ojos”. Se
les levantaría instantáneamente para vivir como seres espirituales en
incorrupción y gloria. Al final, la “novia” celestial de Cristo alcanzará
el número de 144.000 miembros .

13

Después de mencionar esas diferencias, Pablo añadió: “Así
también es la resurrección de los muertos. Se siembra en corrupción, se levanta en incorrupción” (1 Corintios 15:42-44). Con estas
palabras quizá aludiera al conjunto de los ungidos. Estos siembran
en corrupción cuando mueren, y se levantan en incorrupción, libres
del pecado. Aunque el mundo los deshonra, se les levanta para vivir
en el cielo y se les pone de manifiesto con Cristo en gloria (Hechos
5:41; Colosenses 3:4). En el momento de la muerte se siembra un
“cuerpo físico”, pero se levanta un “cuerpo espiritual”. Ya que esto es
posible en el caso de los cristianos engendrados por espíritu, podemos tener la seguridad de que a los demás seres humanos también
se les levantará para que vivan en la Tierra.

Semana del 10 de Febrero

EMT 2014 Referencias para la Escuela del Ministerio Teocrático

26