EMT2014 S DE IVIS NUÑEZ.pdf


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Núm. 3: Aarón. Manténgase fiel a pesar de las debilidades humanas
(it-1 pág.10 párr.5-pág. 11 párr.4)
*** it-1 pág. 10 Aarón ***
A pesar de su posición privilegiada, Aarón tuvo debilidades. La primera vez que Moisés permaneció cuarenta días en el monte Sinaí, “el pueblo se congregó en torno a Aarón, y le dijeron: ‘Levántate, haznos un dios
que vaya delante de nosotros, porque en cuanto a este Moisés, el hombre que nos hizo subir de la tierra de Egipto, ciertamente no sabemos qué
le habrá pasado’”. (Éx 32:1.) Aarón accedió y cooperó con estos rebeldes
en la manufactura de una estatua de un becerro de oro. (Éx 32:2-6.) Más
tarde, cuando Moisés le llamó la atención, presentó una excusa muy
débil. (Éx 32:22-24.) Sin embargo, Jehová no le consideró el principal
responsable, sino que dijo a Moisés: “Así que ahora déjame, para que se
encienda mi cólera contra ellos y los extermine”. (Éx 32:10.) Moisés puso
al pueblo ante una disyuntiva al clamar: “¿Quién está de parte de Jehová? ¡A mí!”. (Éx 32:26.) Todos los hijos de Leví respondieron, y entre
estos debió encontrarse Aarón. Ellos mataron a tres mil idólatras, probablemente los principales instigadores de la rebelión. (Éx 32:28.)

No obstante, más tarde Moisés recordó al resto del pueblo que ellos también compartían la culpa. (Éx 32:30.) Así que Aarón no fue el único que
recibió la misericordia de Dios. De sus acciones subsiguientes se desprende que en su corazón no estuvo de acuerdo con el movimiento idolátrico, sino que cedió a la presión de los rebeldes. (Éx 32:35.) Jehová
mostró que le había perdonado al mantener en vigor su nombramiento de
sumo sacerdote. (Éx 40:12, 13.)
Después de haber sido un leal apoyador de su hermano menor en
muchas experiencias difíciles y cuando hacía poco que Moisés lo había
instalado como sumo sacerdote y representante de Dios, se unió insensatamente a su hermana Míriam en criticar a Moisés por haberse casado
con una cusita y en desafiar la singular relación y posición de Moisés con
Jehová Dios, al decir: “¿Es simplemente por Moisés solo por quien Jehová ha hablado? ¿No ha hablado también por nosotros?”. (Nú 12:1, 2.)
Aarón compartió de nuevo la responsabilidad de un mal, esta vez con
Moisés, cuando no santificó ni honró a Jehová Dios delante de la congregación en el incidente relacionado con la obtención de agua del peñasco
de Meribá, en Qadés. Por esta acción, Dios decretó que ninguno de los
dos tendría el privilegio de introducir a la nación en la Tierra Prometida.
(Nú 20:9-13.)
Debe notarse que en ninguna de las tres ocasiones se presenta a
Aarón como el promotor de la mala acción, sino que más bien parece que
permitió que la presión de las circunstancias o la influencia de otras personas lo desviaran del proceder de rectitud. Particularmente en su primera transgresión, pasó por alto el principio implícito en el mandato: “No
debes seguir tras la muchedumbre para fines malos”. (Éx 23:2.)
No obstante, en el resto de las Escrituras su nombre recibe mención honorífica, y el propio Hijo de Dios reconoció la legitimidad del sacerdocio
aarónico. (Sl 115:10, 12; 118:3; 133:1, 2; 135:19; Mt 5:17-19; 8:4.)

INFORMACION ADICIONAL:
*** w10 15/11 págs. 7-8 Joven, resiste la presión de grupo ***
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Habrá momentos en que te sentirás tentado a comportarte como tus compañeros para evitar que te critiquen.
No caigas en ese error. Los cristianos no podemos actuar como niños a los que se puede llevar de aquí para allá como si
fueran “aventados [...] por olas” (Efe. 4:14). En efecto, los niños son muy fáciles de influenciar. Pero tú ya vas camino de
convertirte en adulto. Así que si estás convencido de que las normas de Jehová son para tu bien, no permitas que nadie
te impida seguirlas. ¡Es tu derecho! (Deu. 10:12, 13.) Actuar de otro modo es dejar que los demás controlen tu vida.
La realidad es que si cedes a la presión, te convertirás en un simple títere en manos de tus compañeros (léase 2 Pedro
2:19).
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En cierta ocasión, Aarón, el hermano de Moisés, se dejó llevar por la presión de grupo. Cuando los israelitas le pidieron que les hiciera un ídolo, accedió a sus deseos. Pero no creas que era un debilucho. Recuerda el valor que había
demostrado anteriormente cuando se presentó junto con su hermano delante del faraón —el hombre más poderoso de
Egipto— y le comunicó los mensajes de Dios. En cambio, ahora, al enfrentarse a sus compañeros israelitas, su reacción
fue totalmente distinta. Le fue más difícil resistir su influencia que plantarse delante del rey de Egipto. ¡Qué poderosa es
la presión de grupo! (Éxo. 7:1, 2; 32:1-4.)
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Como muestra este ejemplo, la presión de grupo no es un problema solo para los jóvenes o para quienes están
débiles y se sienten atraídos por el mundo. También afecta a quienes, como tú, se esfuerzan de corazón por comportarse
bien. Quizás tus compañeros recurran a burlas, desafíos o acusaciones para incitarte a hacer algo malo. Sea cual sea la
situación, no es nada fácil resistir. Si quieres vencer, primero debes estar bien convencido de lo que has aprendido.

Semana del 13 de Enero

EMT 2014 Referencias para la Escuela del Ministerio Teocrático

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