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El Periódico Del Sur. 1° Edición.pdf


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ANIVERSARIO PATRIO Y CULTURA ANCESTRAL
Por Manuel Antonio Contreras Altamirano
Iniciamos un nuevo año para la República. Sin duda, la
Primera Junta Nacional de Gobierno, fue la primera etapa para lograr la consolidación definitiva de nuestra independencia. Ésta significó establecer convenciones, entre ellas la diada: lengua y religión. El legado español se
dejó notar en esta nueva convivencia: Nuestros próceres,
educados en el rigor de las luchas europeas y convencidos de las ideas de libertad, no trepidaron en manifestar
en toda sazón la réplica de esas andanzas bélicas. Pero la
mirada independentista no respetó lo ancestral de nuestro
pueblo mapuche. No lo involucró. Por tanto, no se sintió
identificado con la autoridad que ahora regía. Eran más
creíbles los gobernantes antiguos: respetaban sus fronteras y llegaban a acuerdos en pláticas y parlamentos
amistosos. Fueron las primeras manifestaciones de rebel-

día del pueblo mapuche, después de los valientes Caupolicán, Galvarino y Lautaro, quienes ilustran nuestro
pasado en las páginas de los textos de historia de Chile y
que los describe como un pueblo indómito y guerrero que
habita en regiones de tierras fértiles.
Las leyes de ocupación de la Araucanía brotaron en 1866
cuando el gobierno encargó al general de ejército Cornelio Saavedra la mal llamada pacificación. Bien sabemos que ésta se desarrolló en una escalada de conflictos
y exterminio de miles de mapuche que por más de quince
años resistieron la invasión de su territorio. Y no sólo
eso. Se destruyó su lenguaje, su religión, la convivencia
social, la hermandad, el amor por la madre tierra, los valores espirituales, sus ritos y creencias, sus canciones e

SOBRE EL EMPLEO DEL DISFRAZ RITUAL EN
FIESTAS DE ANIVERSARIO
Estudios recientes sobre rituales de aniversario entre los Mezcaleros, una tribu urbana de la costa suroeste del gran lago Llanquihue, ha arrojado nuevas luces sobre el comportamiento ceremonial en América del Sur.
Por Clemente Riedemann.
Prolegómeno. Con ocasión de la celebración del aniversario de algunos de sus miembros, los mezcaleros se reúnen en días tontos, pasadas dos horas del mediodía y
antes que el sol rompa entre las nubes. Los mezcaleros
adoran el sol, porque allí donde viven es escaso, y recibir
su luz y su calor en grupo se considera un buen augurio
para el ritual de aniversario. Llegan en parejas, estables u
ocasionales, montados en sus naves de colores. Señalan
que es de buen tono extraviar la ruta hacia el centro ceremonial, pues ello da motivo para las chanzas iniciales y
permite ingresar riendo de cara a los anfitriones circunstanciales. Estos últimos tienen el deber de ofrecerse para
ir en busca de los hombres y mujeres que no tienen pareja
y transportarlos en una misma redada, a fin de poner a
los solitarios en situación de coludirse durante la travesía
hacia el centro ceremonial.
No es usual que asistan menores a los rituales de aniversario de los mayores, pues estos acostumbran a beber y
parlotear de manera libertina, lo que no es conveniente
para la buena formación de los infantes. En caso de haberlos, se los ubica en lugares destacados, con acceso al
centro de la mesa, donde se depositan los azafates principales. En ese trance, los mayores no fuman, ni beben,
ni emplean un lenguaje soez al dirigirse la palabra, ni se
miran con malicia, ni se acarician los muslos debajo de
la mesa, pues los menores son una especie de mezcaleros
especialmente sagaces y tienen excelente memoria.
Algo sobre la tribu. Los mezcaleros adultos se reparten
en cinco categorías: los solteros, los casados, los casados que se comportan como solteros, los separados y los
cazados (solteros o separados que se comportan como
casados). Este último grupo se encuentra en aumento,
a pesar de haberse instaurado la disolución del vínculo
legal en la sociedad mezcalera. No obstante, durante el
transcurso de un ritual de aniversario estas categorías se
reducen solamente a dos: los que beben mucho y los que
beben aún más.

nes y la ebanistería. Se presume que son cuna de grandes
poetas, artistas visuales, traductoras, secretarias ejecutivas, periodistas, gestores culturales y mueblistas.
Del ritual. El ritual de aniversario se inicia con la preparación del fuego en un espacio especialmente habilitado
cerca del pórtico de acceso al centro ceremonial, donde
ellos ponen a cocer carne de cerdo y salchichas de pavo,
mientras beben vino rosado, de preferencia helado previamente, o con cubos de hielo que hacen sonar girando
las copas al ritmo de la música, la que es seleccionada
por los anfitriones. En esta fase de la reunión está prohibido tratar ningún tema en específico, sino que todos
deben expresar cualquier asunto que se les atraviese por
la mente, sin preocuparse de las relaciones lógicas, ni de
aplicar el análisis cartesiano a las intervenciones de los
demás. Los mezcaleros creen que de ese modo las deidades favorecen la aparición de los temas principales que se
abordarán una vez instalados alrededor de la mesa. Estos
temas son siempre los mismos, pero ellos sostienen que
eso no es tan relevante como la manera en que habrán
de referirse a ellos, lo cual debe permanecer en el misterio. Incluso puede ocurrir que no se suscite ningún asunto
principal. En tal caso es aceptado referir varias veces la
misma anécdota, aunque no está permitido hacerlo notar: todos tienen la obligación de emitir exclamaciones
de sorpresa o admiración, tantas veces como se repitan
las mismas narraciones. Este es uno de los aspectos más
relevantes señalados por los estudios. El disfraz ritual se
encuentra altamente desarrollado entre los mezcaleros en
el nivel del lenguaje y el investigador neófito que busque
máscaras verdaderas perderá el tiempo registrando evidencias que nunca lo son. Digámoslo así: lo que parece
ser, no es; y lo que no es, es imposible de registrar con
ayuda de la lógica.

himnos, sus trabajos artesanales, hoy tan replicados, pero
no igualados. Qué mala memoria tenemos. Tuve excelentes profesores en la Escuela Básica, todos egresados
de las prestigiadas y valoradas Escuelas Normales, hoy
desaparecidas y que tanta falta hacen cuando hablamos
de mejorar la educación y la cultura de nuestro pueblo.
Ellos me enseñaron la valentía del mapuche en defensa de su territorio y de su cultura. Hoy un pueblo no
reconocido, castigado por la historia. Nadie recuerda su
heroísmo. Solos, abandonados, dispersos en el territorio
chileno, luchan nuevamente por reencontrarse en paz y
armonía, sólo falta la mano del legislador.
Docente Universidad Mayor
Sede Santiago.

El punto crucial. Una vez despachados los azafates principales repletos con carne, cereales, vegetales y una vez
desocupadas las botellas de vino rojo oscuro, se procede con el rito principal de conmemoración. El festejado o festejada se ubica en la esquina más alejada de la
mesa, espacio que recibe el nombre de cautiverio feliz,
Los asistentes inician un cántico ritual que consiste en
un mensaje de bienaventuranza compuesto de cuatro versos en rima consonante. Luego se pone ante el rostro
del festejado una tarta redonda de chocolate con cirios
encendidos, los que éste debe apagar con un solo golpe
de aire. Entonces los demás ríen y aplauden presas, aparentemente, de una repentina felicidad. El festejado tiene
derecho a representar a otra persona durante esta escena,
pues los mezcaleros no creen en rituales y bien puede
incomodarles ser el centro de la atención del grupo, lo
que se supera con la adopción de un personaje totalmente
opuesto a su modo de ser. Por ejemplo, pueden adoptar
el talante de un gran intérprete de la canción popular (ver
imagen inicial); el de un chamán ya fallecido; o el de una
actriz del cine porno. La espontaneidad con que se adopte este rol otorga enorme prestigio social y será motivo
de comentarios en las reuniones futuras. Si alguien del
grupo solicita una repetición inmediata del rito de soplar
los cirios, el festejado no tiene derecho a negarse y deberá repetirlo en la misma forma que la vez anterior, de
tal modo que no se perciba diferencia entre una y otra
representación. Sólo el festejado o festejada sabe cual de
las veces fue la verdadera. Finalmente, se procede con la
entrega de los regalos, los que se cubren con papeles y
cintas de colores a objeto de conservar el misterio de su
contenido hasta último momento.

Una vez cruzado el umbral del ritual de aniversario, los
mezcaleros abandonan sus roles ceremoniales. Se quitan
las bufandas, se confiesan asuntos personales y se mueven a uno y otro costado en sus butacas, como si estuviesen a bordo de una carabela o sufriesen de hemorroides. También está permitido quitarse discretamente los
zapatos bajo la mesa y unir, por azar, el dedo gordo del
pie con el dedo gordo de otro celebrante, aunque no sea
su pareja, aunque en tal caso debe reaccionarse como si
realmente lo fuera. Luego proceden con la ingesta de licores fuertes provenientes de países lejanos y el lenguaje
alcanza entonces su punto máximo en ritmo, volumen
e intensidad expresiva, aunque decae gradualmente en
modulación hasta convertirse en una suerte de sonsonete
El disfraz ritual también se aplica en relación con los in- ininteligible. Pero ello no parece importar a los mezcalevitados que a veces no lo son. Puede ocurrir que llegue ros, quienes no le dan tanto crédito a las palabras como sí
una o más personas que ninguno de los asistentes ha in- a las risas y los licores fuertes de sobremesa, que beben
Los mezcaleros son la única comunidad del gran lago vitado, a quienes se les reconoce por una protuberancia en un solo y pequeño vaso que se van pasando en ruedo,
Llanquihue que no sólo acepta, sino que promueve la re- que presentan sobre los omóplatos, llamada paracaídas. hasta que la botella se convierte en un trofeo vacío que
cepción de miembros venidos de cementos lejanos. Ello En tal caso todos deben suponer que alguien del grupo siempre queda en poder de la misma persona, la que ha
resulta determinante en la conformación de sus caracte- los ha invitado y deben tratarle en igualdad de condicio- sido comisionada por las deidades para proceder de tal
rísticas físicas: los hay altos y barbados; pequeños y lam- nes, aún si el comportamiento de los no-invitados resulta manera.
piños; rasgos germánicos, chiloenses y libaneses son de desagradable, invasivo o autorreferente. Los mezcaleros
apreciar; se observan mujeres rubias y morenas; flacas suponen que el no- invitado por ellos, sí lo fue por las Ceremonial de cierre. Poco antes del cierre ceremonial
y regordetas; beatlemaníacas y luchobarrianas. El clan deidades y en ese caso deben acatar los designios y com- y justo antes de volver a trepar en sus naves de colores,
mezcalero parece aceptarlo todo, sin otras condicionan- portarse como si les tuviesen en alta estima. Pero tam- los celebrantes tornan a reunirse junto al fuego, ya bajo
tes como no sean la aptitud para la representación y la bién puede ocurrir que efectivamente el no-invitado haya las estrellas, y se permiten ahumar sus atuendos, algunos
comprensión del disfraz ritual como el instrumento sim- sido efectivamente invitado por alguien del grupo y éste de antigua data o embolillados, etapa que culminan enbólico adaptativo funcional a la época.
mantenga la información en reserva por encargo especial tregándose en un frenesí de abrazos y besos, que es como
de las deidades, lo que de todos modos debe revelar en un una representación postrera de la felicidad.
Los mezcaleros han cobrado fama entre las culturas del próximo ceremonial de aniversario, so pena de convertirlago por su predilección por las artes, las comunicacio- se él mismo en un no-invitado permanente.
Octubre 2013

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