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Efectos especiales en el sonido. Los pájaros (1963) de Alfred Hitchcock.
Para esta película, Hitchcock
tomó una determinación drástica
que acariciaba desde hacía
tiempo: prescindir absolutamente
de música. Quería experimentar
con los silencios. Su convicción
de que la potencia de la imagen
era suficiente por sí misma para
transmitir las sensaciones que
pretendía ya lo habían hecho
decidir que el asesinato de la
ducha en Psicosis no tuviese
ningún acompañamiento musical,
y sólo la evidencia de que la
genial ocurrencia de Herrmann
de subrayar las cuchilladas con
estridentes acordes de violín
potenciaba la violencia de la secuencia le hizo reconsiderar su postura; pero no estaba
dispuesto a renunciar al experimento y Los pájaros le brindaba la oportunidad en
bandeja. Hitchcock recordaba haber oído en Radio Berlín, en los años veinte, un
instrumento experimental electro-acústico denominado trautonio que podía procesar
sonidos y posteriormente reproducirlos transformados. Inventado por Friedrich
Trautwein, fue perfeccionado por Oskar Sala, al que Hitchcock contrató junto con un
compositor, Remi Gussman, especializado en el peculiar instrumento, para que
trabajasen en la banda sonora bajo la supervisión de Bernard Herrmann: sólo quería
aleteos y graznidos de pájaros convenientemente transformados para cada ocasión.
Para los efectos visuales se contrató a Ub Iwerks (un reconocido profesional de la
Disney que, supervisaría tanto la aplicación de la técnica de transparencia con
iluminación de vapor de sodio como algunas tomas de animación), a Ray Berwick
(entrenador de animales que había trabajado anteriormente en El hombre de Alcatraz)
para que, fracasados los intentos de generalizar el empleo de pájaros mecánicos,
entrenase docenas de aves reales, especialmente cuervos y gaviotas, para alternarlos
con los falsos, y otros tres profesionales muy importantes en el rodaje: Lawrence A.
Hampton, a cargo de idear y coordinar los efectos especiales; Albert Whitlock, habitual
colaborador del director y maestro del matte painting; y Robert Boyle, encargado del
minucioso diseño de producción.
