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De momentos tuve Voces desde la escuela
la sensación de estar “Chau maestra.” Todo el tiempo educamos. Somos maestros siemdesbordado, cuando los pre. Estuve una semana, no quería irme. Me había encariñado con
nenes. Me encantó la profesión. La gente ya me conocía…
alumnos se subían a los los
Volví a Santa Rosa, encantada con la experiencia. Me comunican
techos y el miedo a que que rindo mi último final el miércoles de la semana siguiente. Al
otro día recibo la llamada de la maestra de Casa de Piedra, para
s caigan y se lastimen, que vaya a la semana siguiente, que era la última semana de clase.
averigüé si podía rendir otro día el final, me entero que
que salten las rejas y se Urgente
no. Casi no voy otra semana. Pero me arriesgué y fui.
escapen a la calle con el
Era la primera semana de diciembre, había un clima veraniego, la villa estaba hermosa, el lago en su esplendor. Esta última
temor de que los atropelle semana, me hizo ver que un docente, no sólo da clases, sino que
un auto, etc.
también hace otras tantas cosas, como hacer los papeles admisaber de computación y hacer los actos, por ejemplo.
No encontraba la nistrativos,
Ayudé a la maestra a armar el acto de fin de año. Mi primer acto.
forma de hablar con ellos Tenía que salir todo perfecto, la escuela, a su vez cumplía un año.
miércoles tuve que viajar a Santa Rosa, fue una odisea
de decirles las palabras llegar, Al
pero llegué. Rendí mi último final. Y a la madrugada volví a
Casa
de
Piedra, ya recibida. Al otro día, recibí besos y abrazos, de
justas, me sentía sin
esa gente tan cálida, tan respetuosa, tan afectuosa. Nunca voy a
saberes, con el sentimiento olvidar mi primera experiencia como docente. Siempre recordaré
primeros alumnitos.
de que en la formación mis
Hoy en día me enorgullezco de trabajar como educadora.
nunca me habían pintado Es una profesión muy gratificante, como así también conlleva una
el panorama. Era gran responsabilidad. Al salir del profesorado de 1º y 2º ciclo, yo
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algo ajeno, irreal a la
