2.Manual del estudiante curso propedéutico ciclo escolar 2013 2014.pdf


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Curso propedéutico del ingreso a bachillerato
Ciclo escolar 2013-2014
Ejercicio 1
Tiempo estimado: 300’.

a)

Lee el siguiente texto y subraya con color rojo los hechos y con azul las opiniones.

La química del amor
¿Por qué nos enamoramos de una determinada persona y no de
otra? Innumerables investigaciones psicológicas demuestran lo
decisivo de los recuerdos infantiles -conscientes e inconscientes
-. La llamada teoría de la correspondencia puede resumirse en la
frase: "cada cual busca la pareja que cree merecer".
Parece ser que antes de que una persona se fije en otra ya ha
construido un mapa mental, un molde completo de circuitos
cerebrales que determinan lo que le hará enamorarse de una persona y no de otra. El sexólogo John
Money considera que los niños desarrollan esos mapas entre los 5 y 8 años de edad como resultado de
asociaciones con miembros de su familia, con amigos, con experiencias y hechos fortuitos. Así pues
antes de que el verdadero amor llame a nuestra puerta el sujeto ya ha elaborado los rasgos esenciales
de la persona ideal a quien amar.
La química del amor es una expresión acertada. En la cascada de reacciones emocionales hay
electricidad (descargas neuronales) y hay química (hormonas y otras sustancias que participan). Ellas
son las que hacen que una pasión amorosa descontrole nuestra vida y ellas son las que explican buena
parte de los signos del enamoramiento.
Cuando encontramos a la persona deseada se dispara la señal de alarma, nuestro organismo entra
entonces en ebullición. A través del sistema nervioso el hipotálamo envía mensajes a las diferentes
glándulas del cuerpo ordenando a las glándulas suprarrenales que aumenten inmediatamente la
producción de adrenalina y noradrenalina (neurotransmisores que comunican entre sí a las células
nerviosas).
Sus efectos se hacen notar al instante:


El corazón late más deprisa (130 pulsaciones por minuto).



La presión arterial sistólica (lo que conocemos como máxima) sube.



Se liberan grasas y azúcares para aumentar la capacidad muscular.



Se generan más glóbulos rojos a fin de mejorar el transporte de oxígeno por la corriente
sanguínea.

Los síntomas del enamoramiento que muchas personas hemos percibido alguna vez, si hemos sido
afortunados, son el resultado de complejas reacciones químicas del organismo que nos hacen a todos
sentir aproximadamente lo mismo, aunque a nuestro amor lo sintamos como único en el mundo.
No hay duda: el amor es una enfermedad. Tiene su propio rosario de pensamientos obsesivos y su propio
ámbito de acción. Si en la cirrosis es el hígado, los padecimientos y goces del amor se esconden,
irónicamente, en esa ingente telaraña de nudos y filamentos que llamamos sistema nervioso autónomo.
En ese sistema, todo es impulso y oleaje químico. Aquí se asientan el miedo, el orgullo, los celos, el ardor
y, por supuesto, el enamoramiento. A través de nervios microscópicos, los impulsos se transmiten a todos
los capilares, folículos pilosos y glándulas sudoríparas del cuerpo. El suave músculo intestinal, las
glándulas lacrimales, la vejiga y los genitales, el organismo entero está sometido al bombardeo que parte

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