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16
Julio 2013
Territorio Salvaje
S ur y O este
Aldea del Fresno
Quina, excelente ayudante, insuperable como ama de cría
Luis Portas, veterinario especialista en animales salvajes, sabía desde el principio que para el caso que os vamos a contar iba a necesitar de
la inestimable asistencia de una “mamá adoptiva” que le ayudase a criar a dos “gatos” recién nacidos -una pequeña hembra de jaguar y un
cachorro de león-, que los limpiara, les mantuviese calientes y que fuese capaz de darles a estos pequeños el cariño que necesitaban. ¡Y quien
mejor para hacerlo que Quina!, su perra.
Pablo A. Montiel
]] Texto
y fotos
S
I alguna vez os habéis atrevido con la crianza a biberón de un cachorro huérfano, sea de la especie que sea,
sabréis que es siempre un trabajo
dificultoso para la “valiente y
abnegada mamá adoptiva” que lo
realiza. Además de ocupar gran
parte de las horas del día es una
tarea enormemente cansada y
muy sacrificada, al tiempo que,
no siempre, se tienen todas las
garantías de que la cosa acabe
con éxito.
Su llegada al mundo
Esta historia comienza la
noche del pasado 11 de abril
cuando Aisha, la hembra de
jaguar residente en el Safari
Madrid, traía al mundo a dos
pequeños cachorros. Días más
tarde, el 15 del mismo mes,
mientras los cuidadores finalizaban con sus labores de inspección en las instalaciones de los
grandes felinos, se percataron de
que Xena, una de las leonas de la
manada, también había dado a
luz a unos hermosos retoños que
sollozaban en una de las esquinas de su jaula.
Luis, veterinario del Safari y
del Centro Veterinario Val de
Iglesias (donde pasa consulta
junto con sus compañeras Tere y
Ainhoa), decidió desde el principio no dejar sin vigilancia a ninguna de las dos madres primerizas y organizó varios turnos de
guardias para mantenerlas bajo
constante observación.
En el caso de Aisha, muy
pocas horas después del alumbramiento su estado de salud se
complicó por culpa de una metritis por retención placentaria, lo
que la provocó que tuviese que
dejar de amamantar a sus crías.
Rápidamente se la tuvo que
separar para ponerla bajo tratamiento y se la retiraron a los
cachorros; pero para entonces
uno de ellos ya estaba muy débil
y finalmente tan solo consiguió
sobrevivir la pequeña hembra.
Los problemas para Luis y el
equipo técnico no habían hecho
más que empezar. A medida que
transcurrían los días, Xena - por
su parte- también se mostraba
cada vez más nerviosa: gruñía y
rugía desesperada. Sus pezones
apenas producían leche mientras
sus cachorros, con sus gemidos,
la demandaban continuamente
para calentarse y mamar…
Medidas de urgencia
Sin apenas opciones, Luis y
los cuidadores decidieron inter-
Quina ha adoptado a los cachorros con total naturalidad
venir de igual forma alejando a
Xena de la leonera y recogiendo
a los cachorros con apenas 48 h
de vida.
Nada más retirarlos de la instalación, los tres leoncitos que
aún vivían se trasladaron a toda
prisa a la
enfermería,
donde desde
hacía dos
días ya estaba la cachorra
de
jaguar, en la
incubadora
y con tratamiento de
oxígeno
suero. Allí
f u e r o n
pesados,
sexados dos
machos y
una hembra) y explorados minuciosamente.
T r a s
evaluar la situación se optó por
que los cuatro supervivientes se
criaran a biberón, pero al no
haber tomado apenas los calostros de sus madres y sus anticuerpos, las defensas de los
cachorros se encontraban muy
bajas y eso hacía que precisaran
muchos cuidados hasta que - al
menos- cumplieran los dos
meses de edad, debiendo ser muy
abnegada y eficiente con la que
cuenta este veterinario para desarrollar gran parte de su trabajo
de campo, sobre todo cuando se
trata de reunir a las reses del
monte (vacas, caballos, ovejas,
etc) y conducirlas hasta los establos para
sus inspecciones
sanitarias
y vacunaciones.
H a c í a
p o c o
tiempo
q u e
Q u i n a
había terminado
con
el
c e l o
cuando
Luis se
percató
de
que
comenzaba a preTodos han colaborado en la crianza
sentar
Una decisión que cambió dos signos de un posible embarazo
psicológico (inflamación de las
vidas
Quina es una más que socia- mamas, aumento del apetito, nerble y cariñosa hembra de Pastor viosismo y abultamiento del
alemán, de seis años de edad, abdomen,…), fenómeno que
que vive feliz junto a Luis y su suele venir motivado por un desfamilia. Quina, (aunque realmen- equilibrio en la segregación de
te se llama Joaquina, ya que progesterona. Esta pseudogestallegó a casa el día de San ción se acentúo en el momento
Joaquín), es - además de su fiel en el que Luis llevó a los dos
compañera - la ayudante más cachorros más débiles a casa y
estrictos en los horarios de las
tomas (cada tres horas), en su
manejo (muy aséptico y manteniendo la temperatura del habitáculo constante entre 28º-30º C.),
y con un número de personas
limitado.
Quina los vio. Aunque no los
aceptó inmediatamente y hubo
que estimularla para que los
lamiera durante varios días, con
cuidado de no dejarlos a solas
con ella para evitar posibles ataques, finalmente Quina los aceptó y desde ese día todo fue normal, tanto que parecía que los
hubiese dado a luz ella misma:
los limpió, los cobijó,…¡incluso
los llegó a amamantar!. Quina
los adoptó sin inconvenientes y
desde entonces no se ha vuelto a
separar de ellos. Su maternal
trato hacia estos dos “bebés” sin
excepción, tan natural e innato,
la han convertido, sin lugar a
dudas, en la mejor de las posibles
“niñeras”.
Exquisitos con la leche
A pesar de contar con la
valiosa ayuda de Quina, la crianza de estos dos retoños no ha
sido nada fácil… Y es que tanto
Homer, el pequeño cachorro de
león, como Noa, la hembra de
jaguar, al principio presentaron
ciertas dificultades para admitir
las tetinas del biberón, al igual
que para aceptar la leche maternizada de perra en polvo. Pero no
tardaron mucho tiempo en acostumbrarse y ahora estos dos glotones sibaritas se toman complacientes sus biberones, siempre
junto a Quina, con quienes duerme y retoza.
Su reintroducción
Muy pronto los cachorros de
Quina volverán, junto a los otros
dos leoncitos y el resto de sus
congéneres, a sus praderas en el
Safari. ¡Este si que va a ser un
proceso delicado!, pues corren el
peligro de no ser aceptados por
los miembros del grupo y ser
literalmente devorados.
Para aumentar considerablemente las perspectivas del éxito,
concretamente con los tres
cachorros de león, se ha acondicionado cuidadosamente una
gran habitación con una jaula de
separación en la que descansa
habitualmente Sara, una leona
con un gran instinto maternal y
con gran experiencia en este tipo
de “misiones”. Transcurrido
algún tiempo, y una vez que
entre los cachorros y la leona se
haya establecido un fuerte vínculo, duerman juntos y se observe
que no existen problemas entre
ellos, será el momento de reintroducirlos con el resto del
grupo, sabiendo que, en caso de
problemas frente al resto de los
leones, Sara - la más respetada
de la manada- dará la cara por
ellos.
