PARABOLAS PARA FORMAR EN VALORES.pdf

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vestidos para cubrirnos el cuerpo. Las plumas las usamos para colchones y
almohadas. Si cazo un animal comestible, nos comemos su carne...
-En cuanto a mí –dijo el tercero-, yo construí esta humilde cabaña y la
mantengo arreglada y limpia, y procuro que, cuando regresan mis dos hermanos,
tengan la comida lista –procuro prepararle a cada uno lo que más le gusta-, y el
agua para lavarse y refrescarse. En estas tareas, el tiempo se me pasa en un
instante.
El obispo asentía con su cabeza y, cuando hubieron terminado, les
preguntó:
-Pero, ¿cuándo rezan?
Los tres ancianos se miraron con perplejidad. “¿Rezar? ¿Qué cosa es esa?
Nosotros somos ignorantes, no entendemos ¿Cómo se hace para rezar?”
Entonces el obispo, con una gran paciencia, les estuvo explicando lo que
era la oración. “Hay que rezar para que Dios nos ayude. Dios es el padre de todos
nosotros, y le tenemos que pedir la fuerza para vivir todos los días como
hermanos. Debemos rezar para no ser egoístas, para no caer en la tentación,
para que sepamos ayudarnos y perdonarnos”.
Los tres ancianos le asentían en silencio, apesadumbrados y perplejos.
-Les dejaría estos libros de oraciones, pero probablemente no saben leer.
-No, no sabemos –dijeron los ancianos un tanto entristecidos.
El obispo intentó en vano enseñarles la memorización de algunas oraciones
sencillas. Por mucho que se esforzaban, los ancianos no podían retenerlas.
Sintiéndose fracasado, el obispo no tuvo más remedio que despedirse de
ellos. Los ancianos se quedaron tristes.
En la placidez de su alcoba, el obispo daba vueltas en su cama sin poder
dormir. Por fin, escuchó una voz vigorosa que le decía:
-¿Por qué te metiste con mis hijos predilectos? ¿Cómo te atreviste a
enseñarles a orar si ellos se la pasan rezando todo el día? Levántate y vuelve de
inmediato a la isla. Devuélveles la alegría diciéndoles que su oración me agrada
mucho.
(Versión libre de una historia de Bernard Bro)
En un mundo y una cultura que proponen sin el menor pudor el
individualismo y el egoísmo como valores fundamentales para sobresalir y triunfar,
que presentan el consumir y acaparar cosas como medios de lograr la auténtica
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