Cultivo Guanabana.pdf

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paralizan su crecimiento o se momifican por causa de las enfermedades antracnosis y oidium.
Su combate es igual al del perforador del fruto.
El uso de cebos hechos con miel y triclorfon (Dipterex 80 %, 50 g) disueltos en un litro de agua y
colocados en latas levemente destapadas, ayuda en el manejo de la plaga.
Taladrador del tallo Cratosomus sp.
Las larvas de este tipo de gorgojo perforan ramas y tallos y aunque es una plaga secundaria, los
árboles jóvenes muy afectados pueden morir.
Para su combate, lo más efectivo es realizar una poda de saneamiento, para eliminar las ramas
afectadas, que es conveniente quemarlas o enterrarlas.
Chinche de encaje Corythuca gossipii (Hemiptera: Tingidae)
Los adultos y jóvenes de este chinche se localizan en el envés de las hojas y se alimentan de la savia
que chupan. Actualmente es una plaga de poca importancia.
Si la infestación es muy alta, se puede combatir con aspersiones de malathión.
Escama hemisférica Saissetia sp. (Homoptera: Coccidae)
Estos pequeños insectos viven agrupados y adheridos a hojas, ramas y frutos y su población aumenta
en la época seca.
Para su combate, se puede aplicar malathión mezclado con aceite blanco en dosis de 20 cc cada uno,
disueltos en dieciséis litros de agua.
Enfermedades y su combate
Antracnosis Colletotrichum gloesporioides Penz.
Es la enfermedad más importante de la guanábana en los climas de humedad relativa alta. Causa una
pudrición negra en los frutos y ataca en todas las etapas de desarrollo, principalmente los tejidos
tiernos. Los frutos se momifican y caen. En el vivero provoca necrosis en el cuello del tallo y en las
ramas terminales.
Se ha observado que los árboles que crecen en condiciones poco favorables como mal drenaje, plagas,
etc., son más afectadas por la antracnosis, por lo que se recomienda un manejo adecuado de la
plantación.
El combate químico contra esta enfermedad permite cultivar este frutal con éxito. Pueden usarse el
benomyl (Benlate, 15 g/16 l), captafol (Difolatán, 45 g/16 l), mancozeb (Dithane, M-45 60 g/16 l),
oxicloruro (Cupravit, 60 g/16 l), así como las mezclas de estos productos, cada diez días cuando el
ataque es severo o cada treinta días cuando la incidencia es baja o durante la época seca.
Se ha determinado una relación estrecha entre el ataque de Cerconota y la antracnosis, principalmente
durante la época lluviosa, por lo que combatir la plaga conlleva la disminución de la enfermedad.
Diplodia Diplodia sp.
Esta enfermedad es de poca importancia en este cultivo. Ocasiona necrosis en las ramas terminales y
posteriormente secamiento de las mismas.
Scolecotrichum Scolecotrichum sp.
Invade las hojas y producen manchas de color rojizo que se convierten en numerosas áreas necróticas.
Estas dos enfermedades, diplida y Scolecotrichum, son consideradas de poca importancia económica.
Para su manejo fitosanitario se recomienda la recolección de los frutos dañados, las podas sanitarias y
la eliminación de árboles muy susceptibles.
COSECHA
La guanábana tiende a florecer y fructificar en forma más o menos continua.
En la zona Atlántica el cultivo tiene dos picos de producción: el primero se da en febrero y marzo y el
otro en los meses de junio, julio y agosto y es el más importante.
La fructificación de árboles provenientes de semilla se inicia entre los tres y cinco años y en los árboles
injertados, entre los veinte y veinticuatro meses.
La producción de los árboles, generalmente es baja debido a características de las flores que dificultan
la polinización y al ataque de plagas y enfermedades; el rendimiento flúctua entre veinticuatro y sesenta
y cuatro frutos por árbol, con pesos que van de 0,25 kg a 5 kg por fruto.
La recolección debe hacerse en el momento en que el fruto alcanza su madurez botánica, es decir
cuando pierde algo de su brillo y algo de su color verde oscuro y las espinas de la cáscara se separan y
se ponen más turgentes. Si el fruto madura en el árbol es atacado por pájaros y además se desprende
fácilmente.
Se debe evitar cosechar el fruto muy verde porque la pulpa no madura bien y adquiere sabor amargo.
Algunos índices de cosecha que se pueden considerar son los siguientes:
suavidad y, a veces, caída de los restos de las flores en los frutos;
cambio de color verde oscuro a un verde claro mate;
al golpear el fruto se escucha un sonido retumbante;
al acercarse a la madurez se nota una ligera suavidad en el extremo distal del fruto.
Por último, para garantizar una madurez uniforme del fruto después de la cosecha, se recomienda
colocarlo con la parte del pedúnculo hacia abajo.
Las pudriciones después de la cosecha, se deben a la diplodia y a la antracnosis
