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ANTI-POLITICA
TRABAJO :: COMUNIDAD ::
POLITICA :: GUERRA
El anarquismo no es una bonita utopía, ni una idea filosófica abstracta, es un
movimiento social de las masas trabajadoras.
A cada cual se le pide su opinión sobre cada detalle, para impedir que se
forme una opinión acerca de la totalidad.
Raoul Vaneigem
Miramos a nuestro alrededor y vemos un mundo fuera de nuestro control.
Nuestra lucha diaria por sobrevivir tiene lugar sobre un inmenso telón de
fondo que no para de moverse: del desastre natural al ataque terrorista... de
la nueva dieta a la última hambruna... del escándalo sexual de alguna
celebridad al escándalo de corrupción política… de la guerra religiosa al
milagro económico... del seductor nuevo aviso publicitario a las trilladas
denuncias televisivas contra el gobierno… de sugerencias para ser un/a
mejor amante a sugerencias de cómo parar la violencia de las barras
bravas... de nuevos tiroteos policiales a nuevas enfermedades... El mismo
proceso está en marcha en todos lados: en los gobiernos democráticos y en
los totalitarios; en las grandes corporaciones y en las pequeñas empresas
familiares, en la comida chatarra y en la comida china; en la ópera, en la
música folklórica y en el hip-hop; en todos los países y en todos los idiomas;
en las prisiones, en las escuelas, en los hospitales, en los edificios de
oficinas, en las zonas en guerra, en los mini mercados...
Algo está consumiendo nuestras vidas mientras proyecta imágenes de ella
ante nuestros ojos.
Ese algo es producto de nuestra propia actividad: nuestra vida dedicada al
trabajo, vendida hora tras hora, semana tras semana, generación tras
generación.
No tenemos propiedades o negocios de donde sacar dinero, así que nos
vemos forzados a vender nuestro tiempo y nuestras energías a otros. Somos
la clase trabajadora moderna, el proletariado.
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Dyelo Trouda, periódico anarquista francés de los años 20
Cuando comenzamos a luchar por
nuestras condiciones de vida, un tipo
de actividad completamente diferente
aparece. No andamos buscando
polític@s que vengan a cambiar las
cosas por nosotr@s. Las hacemos
nosotr@s mismos junto a otr@s
proletari@s.
Cada vez que irrumpe este tipo de
resistencia en la clase trabajadora,
los políticos tratan de extinguirla. Nos
dicen que firmemos petitorios, que
hagamos
lobby
con
nuestros
representantes, que organicemos
sindicatos, grupos comunitarios y
campañas electorales. Pero cuando
nos encontramos luchando por
nosotr@s
mism@s,
nuestras
acciones se tornan completamente
diferentes a las de ellos.
Arrancamos la propiedad de sus dueños y la usamos para nosotr@s
mism@s. Usamos tácticas militantes contra nuestros jefes y terminamos
luchando contra la policía. Formamos grupos donde cada un@ toma parte en
las actividades sin que exista una división entre líderes y seguidores. No
luchamos por nuestros líderes, por nuestros jefes o por nuestra patria.
Luchamos por nosotr@s mism@s. Esto no es una forma última de
democracia. Nosotr@s vamos imponiendo nuestras necesidades en la
sociedad sin debate, necesidades que van en sentido directamente opuesto a
los intereses y deseos de la gente rica de cualquier lugar. No hay modo para
nosotr@s de conversar en términos de igualdad en ésta sociedad. Esta
tendencia combativa de la clase trabajadora para salir e ir en contra de los
gobiernos y la política para crear nuevas formas de organización que no
pongan su fe en nada más que nuestras propias habilidades, se le ha llamado
a través del tiempo "anarquía".
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