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Sebastião Salgado ( Aimorés, Minas Gerais, Brasil 1944 ) la diferencia está en su mirada.
Trabaja tragedias, es economista: ve las situaciones bajo la influencia de la economía, tu si
hubieras nacido ahí serias igual. Transmite la fuerza de la persona, no lástima: niños con ojos
grandes…”probecito”. Sentir que esa persona merece algo mejor. Al humano nos cuesta
sentirnos unidos a alguien de otro color, clase social… Esencia del ser vivo, está razonando, NO
pobrecito. Ojala yo tuviera ese coraje. Mirar de tu a tu: tu podrías ser esa persona, casi lo
entiendes todo. Llega semanas antes, convive, y espera el momento: ahora puedo aportar
algo. No reproducir estereotipos.
Eduardo Galeano sobre Sebastião
Salgado:
”Un hombre lleva a su hijo -o los huesos
que otrora fueron su hijo- en brazos, y
ese hombre es un árbol, rígido y alto,
cuyas raíces se aferran a la soledad”
Parecen más muertos que vivos, fantasmas exóticos brotados de un desierto de espinas que no
es de este mundo ni de este tiempo. Pero te miran, y calladamente te interpelan. Dicen: Tu
mundo es también mi mundo, tu tiempo es también mi tiempo.
Prisioneros de la sequía y de la guerra, castigados como su paisaje, ellos esperan. Esperan que
pase algo, que pase alguien.
Alberto García-Alix sobre Sebastião Salgado:
Las conclusiones que saco de este extraordinario reportero y creador de imágenes es que
humanamente tiene que ser un gran tipo. Un solidario en la mejor tradición. Él cree en el
hombre y en su trabajo, en su intrínseca dignidad, y eso lo vemos claramente en sus fotos, que
siempre nos conmueven, no sólo por su belleza formal -composición e iluminación-, sino por
una poesía permanente que trasciende de ellas. Es ahí donde realmente radica su grandeza.
Pero debo decir que es esa misma poesía es la que de alguna manera enfría el mensaje y
también nos distancia de la realidad que nos muestra. Sus fotos siempre son… cómo decirlo…
¿Políticamente correstas? Sí, sus imágenes nunca nos ofenden, en ellas el dolor de los hombres
desfavorecidos por la vida nunca se muestran.
Quisiera añadir, y no es crítica, que al leer sus declaraciones me he sorprendido. ¿Es tal como
esperaba? Sí y no. “Viajo sólo -declara-. Trabajo de día y me encierro por la noche en la
habitación del hotel. No salgo ni para cenar”.
¡Joder! Esto me distancia mucho de él. Yo creo que aunque eso sea fotografiar, no es vivir. No
propicia el encuentro, y en el encuentro está también la magia de la vida y una de las bases del
conocimiento.