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CUADERNOS DEL CENDES
Desarrollo como libertad
AÑO 23. N° 63
Entrevista con Amartya Sen
TERCERA ÉPOCA
SEPTIEMBRE-DICIEMBRE 2006
de los griegos –la de Aristóteles y la de Platón, por ejemplo– sobrevivió en el mundo árabe
con una vitalidad desconocida en Europa. La matemática hindú se dio a conocer en el
Occidente cristiano fundamentalmente gracias a autores musulmanes árabes que la tradujeron del sánscrito, lo que permitió verter ese conocimiento al latín. Durante la época en
que los reinos musulmanes controlaban el mundo, las gentes no tenían la necesidad de
definirse en términos negativos, esto es, como «el Otro». Se han podido contemplar intentos similares de izar el estandarte de los «valores asiáticos» en la actualidad, sobre todo
cuando, durante la década de los noventa, el Sudeste asiático trató de «occidentalizarse»
febrilmente. He aquí, pues, algunas reflexiones propias acerca de la mente colonizada.
Democracia y hambrunas
NS: Ha subrayado usted cómo la India no ha sufrido hambrunas desde la descolonización
gracias a su efervescente democracia y a la prensa libre, pero no ha dejado de señalar que,
por otro lado, no ha sido capaz de hacer frente al hambre endémica, a la malnutrición
generalizada y a los elevados niveles de analfabetismo. ¿Cómo explica tales fenómenos?
¿Cree usted que perviven impedimentos estructurales para las reformas, nazcan estas de
instancias nacionales o provengan de instituciones globales? ¿Es la forma existente de
democracia liberal un mecanismo suficiente para garantizar los cambios que se precisan?
AS: Una excelente pregunta, otra vez. No hay institución alguna que sea válida por sí
misma: todo depende del uso que hagamos de ella. Nada puede sustituir al compromiso
político y social. El éxito de la India en la prevención de hambrunas es un éxito fácil, dado
que las hambrunas son extremadamente fáciles de introducir en la agenda política: no hay
que hacer más que imprimir una foto de una madre consumida y de un niño moribundo en
la portada de un periódico, para que esta se convierta, por sí sola, en una penetrante
editorial. No se requiere, pues, demasiada reflexión. Si embargo, llamar la atención acerca
del hambre estructural, de los debilitantes efectos de la falta de escolarización y del analfabetismo o de las privaciones a largo plazo que ocasiona la ausencia de una auténtica
reforma agraria es algo para lo que se precisa otro tipo de compromiso y, sobre todo,
utilizar la imaginación. En la India, el ejercicio de la democracia en esta dirección ha sido
relativamente modesto. Pero aquí diría otra vez que las cosas están cambiando. Por ejemplo, cuestiones relativas a las desigualdades de género recibían una atención prácticamente nula en los medios y en el debate político hasta hace bien poco tiempo. Y esto ya no es
así. Hubiese sido casi imposible pensar, incluso veinte o treinta años atrás, que una de las
preocupaciones fundamentales del Parlamento indio sería la introducción de medidas para
garantizar que por lo menos un tercio de los miembros de la cámara sean mujeres. Se trata
de una cuestión que antes para nada se había considerado. Cosas como esta son las que
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