Compendio de Textos para PAU UCLM 2025 26.pdf


Vista previa del archivo PDF compendio-de-textos-para-pau-uclm-2025-26.pdf


Página 1...374 375 376377378443

Vista previa de texto


506

TOTALITARISMO

No hay duda de que los movimientos totalitarios atacan al statu quo más
radicalmente de lo que lo atacó cualquiera de los anteriores partidos revolu­
cionarios. Pueden permitirse este radicalismo, en apariencia tan inconve­
niente a las organizaciones de masas, porque su organización ofrece un sustítutivo temporal para la vida ordinaria y no política que el totalitarismo trata
realmente de abolir. Todo el mundo de las relaciones sociales no políticas, del
que se ha aislado el revolucionario profesional o ha tenido que aceptar como
es, existe en la forma de grupos menos militantes dentro del movimiento; en el
seno de este mundo jerárquicamente organizado, los combatientes para la con­
quista del mundo y para la revolución mundial jamás se encuentran expuestos
al shock inevitablemente generado por la discrepancia entre las creencias «revo­
lucionarias» y el mundo «normal». La razón por la que los movimientos, en
esta fase revolucionaria anterior a la conquista del poder, pueden atraer a tantos
filisteos ordinarios es que sus miembros viven en un alienado paraíso de nor­
malidad; los miembros del partido están rodeados por el mundo normal de los
simpatizantes, y las formaciones de élite por el mundo normal de los miem­
bros ordinarios.
Otra ventaja del marco totalitario es que puede ser repetido indefinida­
mente y mantiene a la organización en un estado de fluidez que le permite
constantemente insertar nuevas capas y definir nuevos grados de militancia.
Toda la historia del partido nazi puede ser narrada en términos de las nuevas
formaciones dentro del movimiento nazi. Las SA, las unidades de Asalto
(fundadas en 1922), fueron la primera formación nazi a la que se suponía
más militante que el mismo partido68; en 1926 fueron fundadas las SS como
formación de élite de las SA. Al cabo de tres años, las SS fueron separadas de
las SA y colocadas bajo el mando de Himmler; Himmíer sólo necesitó unos
pocos años para repetir el mismo juego dentro de las SS. Surgieron, una tras
otra, diversas organizaciones, cada una más militante que su predecesora; pri­
mero, las tropas de choque69; después, las unidades de la Calavera (las «uni­
dades de vigilancia en los campos de concentración»), que más tarde se fusio­
naron con las primeras para formar las SS (Waffen-SS); finalmente, el Servi­
cio de Seguridad («Servicio de Información Ideológica del Partido») y la
Oficina para Cuestiones Raciales y de Reasentamiento (Rasse und Siedlungswesen), cuyas tareas eran de un «género positivo», todas las cuales se desarro­
llaron a partir de las SS generales cuyos miembros, excepto los del Alto Cuer-63

63 Véase Hitfer, capítulo sobre las SA, en op, cit., libro II, cap. IX, segunda parre.
69 Ai traducir Verfilgimgstruppe, las unidades especiales de las SS, originalmente concebidas para es­
tar a Ja disposición especial de Hitler como tropas de choque, sigo a O. C. Giles, en The Gestapo,
«Oxford. Pamphlets on World Affairs», núm. 36, 1940.