Compendio de Textos para PAU UCLM 2025 26.pdf


Vista previa del archivo PDF compendio-de-textos-para-pau-uclm-2025-26.pdf


Página 1...166 167 168169170443

Vista previa de texto


30

m e d it a c io n e s

/ d esc ar tes

haber algún error en mi juicio, es cierto que una tal concep­
ción no puede darse sino en un espíritu humano.
Y, en fin, ¿qué diré de ese espíritu, es decir, de mí
mismo, puesto que hasta ahora nada, sino espíritu, reconoz­
co en mí? Y o, que parezco concebir con tanta claridad y
distinción este trozo de cera, ¿acaso no me conozco a mí
mismo, no sólo con más verdad y certeza, sino con mayores
distinción y claridad? Pues si juzgo que existe la cera porque
la veo, con mucha más evidencia se sigue, del hecho de
verla, que. existo yo mismo. En efecto: pudiera ser que lo
que yo veo no fuese cera, o que ni tan siquiera tenga yo
ojos para ver cosa alguna; pero lo que no puede ser es que,
cuando veo o pienso que veo (no hago distinción entre am­
bas cosas), ese yo, que tal piensa, no sea, nada. Igualmente,
si por tocar la cera juzgo que existe, se seguirá lo mismo, a
saber, que existo yo; y si lo juzgo porque me persuade de
eLío mi imaginación, o por cualquier otra causa, resultará
la misma conclusión. Y lo que he notado aquí de la cera
es lícito aplicarlo a todas las demás cosas que están fue­
ra de mí.
Pues bien, si el conocimiento de la cera parece ser
más claro y distinto después de llegar a él, no sólo pol­
la vista o el tacto, sino por muchas más causas, ¿con cuán­
ta mayor evidencia, distinción y claridad no me conoceré a
mí mismo, puesto que todas las razones que sirven para
conocer y concebir la naturaleza de la céra,'o de cualquier
otro cuerpo, prueban aún mejor la naturaleza de mi espí­
ritu? Pero es que, además, hay tantas otras cosas en el
espíritu mismo, útiles para conocer su naturaleza, que las
que, como éstas, dependen del cuerpo, apenas si merecen
ser nombradas.
Pero he aquí que, por mí mismo y muy natural­
mente, he llegado adonde pretendía. En efecto: sabiendo
yo ahora que los cuerpos no son propiamente concebidos
sino por el solo entendimiento, y no por la imaginación ni
por los sentidos, y que no los conocemos por verlos o to­
carlos, sino sólo porque los concebimos en el pensamiento,
sé entonces con plena claridad que nada me es más fácil
de conocer que mi espíritu. Mas, siendo casi imposible des­
hacerse con prontitud de una opinión antigua y arraigada,
bueno será que me detenga un tanto en este lugar, a fin de
que, alargando mi meditación, consiga imprimir más profun­
damente en mi memoria este nuevo conocimiento.