Informe Pandemia 241121.pdf


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las mascarilla amplifica aún más este aumento de la producción de
aerosoles finos por parte del usuario de mascarilla (efecto nebulizador).
La historia de los tiempos modernos muestra que ya en las pandemias de
influenza de 1918-1919, 1957-58, 1968, 2002, en el SARS 2004-2005 y
con la influenza en 2009, las mascarillas en el uso diario no pudieron
lograr el esperado éxito en la lucha contra escenarios de infección
viral. Las experiencias llevaron a estudios científicos que describían ya en 2009
que las mascarillas no muestran ningún efecto significativo con respecto
a los virus en un escenario cotidiano.
Incluso más tarde, los científicos y las instituciones calificaron las
mascarillas como inadecuadas para proteger al usuario de forma segura
de las infecciones respiratorias virales. Incluso en el uso hospitalario, las
mascarillas quirúrgicas carecen de pruebas sólidas de protección contra los
virus. Originalmente nacida del conocimiento útil de proteger las heridas del
aliento de los cirujanos y de la contaminación por gotitas predominantemente
bacterianas, la mascarilla ha sido visiblemente mal utilizada con un uso diario
popular en gran parte incorrecto, particularmente en Asia en los últimos años.
Es significativo que el sociólogo Beck describiera la mascarilla como un cosmético
de riesgo ya en 1992. Desafortunadamente, la mascarilla es inherente a un
círculo vicioso: estrictamente hablando, solo protege simbólicamente y al
mismo tiempo representa el miedo a la infección. Este fenómeno se ve
reforzado por la propagación colectiva del miedo, que se nutre
constantemente de los principales medios de comunicación.
Hoy en día, la mascarilla representa una especie de apoyo psicológico para
la población en general durante la pandemia del virus, prometiéndoles
una libertad de movimiento adicional que reduce la ansiedad. La
recomendación de usar mascarillas en el sentido de “control de fuentes” no por
autoprotección sino por “altruismo” también es muy popular entre los reguladores
y la población de muchos países. La recomendación de la OMS de la
mascarilla en la pandemia actual no es solo un enfoque puramente
infeccioso, sino que también es clara sobre las posibles ventajas para las
personas sanas en el público en general. En particular, se menciona una
posible reducción de la estigmatización de los usuarios de mascarillas, la
sensación de una contribución a la prevención de la propagación del
virus, así como el recordatorio de adherirse a otras medidas.
Además, los investigadores señalaron que existen patrones recurrentes de
problemas de salud relacionados asociados con el uso de máscarillas, lo
que los llevó a acuñar el término síndrome de agotamiento inducido por
mascarillas (MIES), que abarca los siguientes cambios fisiopatológicos y
quejas subjetivas:
Aumento del volumen del espacio muerto; aumento de la resistencia
respiratoria; aumento del dióxido de carbono en sangre; disminución
de la saturación de oxígeno en sangre; aumento de la frecuencia
ESTUDIO DE LA PANDEMIA
Dr. Sergio J. Pérez Olivero (C) Copyright (24/11/21) All Rights Reserved

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