Informe Pandemia 241121.pdf

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Buscó el consejo del Dr. Christian Drosten y sus colegas del Instituto de
Virología de Berlín en el Hospital Charité. Posteriormente se envió a la OMS el
estudio titulado “Detección del nuevo coronavirus de 2019 (2019-nCoV) mediante
RT-PCR en tiempo real”), publicación que como quedó demostrado en el anterior
apartado, está plagada de errores científicos y en la que los propios autores
reconocen que “los aislados de virus o muestras de pacientes infectados no
estaban disponibles ...”.
La información que proporcionaron a la OMS fue la siguiente:
“Las secuencias del genoma sugieren la presencia de un virus estrechamente
relacionado con los miembros de una especie viral denominada CoV relacionada
con el síndrome respiratorio agudo severo (SARS), una especie definida por el
agente del brote de SARS en humanos en 2002/03”.
“Informamos sobre el establecimiento y validación de un flujo de trabajo de
diagnóstico para el cribado de 2019-nCoV y la confirmación específica
[utilizando la prueba RT-PCR], diseñado en ausencia de aislados de virus
disponibles o muestras originales de pacientes. El diseño y la validación
fueron posibles gracias a la estrecha relación genética con el SARS-CoV de 2003,
y fueron ayudados por el uso de tecnología de ácido nucleico sintético" (56).
Lo que esta afirmación audaz sugiere, es que no se requirió el
aislamiento/purificación de 2019-nCoV y que la "validación" estaría
habilitada por "la estrecha relación genética con el 2003-SARS-CoV".
Errores científicos de tremenda gravedad.
Las recomendaciones del estudio Drosten (respaldado y financiado por la
Fundación Gates) relativas al uso de la prueba RT-PCR aplicada a 2019-nCoV,
fueron luego respaldadas firmemente por el Director General de la OMS, Dr.
Tedros Adhanom.
En todo este tiempo transcurrido, se han producido múltiples solicitudes
individuales de información a múltiples instituciones, sobre las pruebas del
aislamiento (como se comenta al inicio de este apartado) y ni en uno solo de los
casos, se ha demostrado la existencia de dichas pruebas; hasta un total de 110
instituciones.
Se nos dice que el virus está en todas partes: en el aire, en nuestra respiración,
atrapado en máscaras, sin embargo, las autoridades de salud pública parecen no
estar en posesión de ninguna muestra clínica cultivable del patógeno ofensivo.
En marzo de 2020, la Organización Mundial de la Salud ordenó a las autoridades
que no buscaran un virus, sino que confiaran en una prueba del genoma, la RTPCR, que no es específica para el SARS-CoV-2.
En algunas de las solicitudes de Libertad de Información sobre muestras clínicas
cultivables o evidencia directa de aislamiento viral (por ejemplo), no solo no
contienen información que demuestre el aislamiento, sino que además, se
ESTUDIO DE LA PANDEMIA
Dr. Sergio J. Pérez Olivero (C) Copyright (24/11/21) All Rights Reserved
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