Informe del Superintendente 2021 Pastor Luis Molina.pdf

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XI. AGRADECIMIENTOS:
Primeramente, agradecer a Dios, por haberme dado el honor y el privilegio de presidir
este honorable cuerpo de Ministros e iglesias, que me dieron su voto de confianza.
Agradezco a mi esposa y mis hijos por su apoyo incondicional, especialmente a mi hija
Priscila, a nuestros anfitriones Rev. Eulogio Rodríguez y su Esposa Nalda de Rodríguez, a
su iglesia Aposento Alto por concedernos este santuario y por todas sus atenciones, a todo el
Ejecutivo Distrital por su respaldo y apoyo, al personal administrativo de la oficina principal
que son nuestro soporte en esta convención.
Entre las personas que hacen posible que la iglesia del Señor sea de excelencia, quiero
agradecer al Rev. Edis Flores director del Instituto Bíblico Metropolitano, juntamente con su
equipo, por su extraordinaria labor en la formación de nuevos Ministros, asimismo, a la Rev.
Ruth Ester Rodríguez por su Intercesión en oración, a favor de la obra de Dios y en especial
por los Ministros del Señor.
Además, me permito reconocer al Rev. Filemón Barrera y Rev. Luis Paruta por su
apoyo incondicional, por estar pendientes de mi salud física durante mi convalecencia, han
sido mi mano derecha en mi encargaduría como Superintendente.
XII. PALABRAS FINALES
Decir que mi vida personal ha sido sencilla sería una gran mentira, pues me ha tocado
esforzarme siempre un poco más que el común o la media, estos últimos años han sido una
prueba tras otra, pero sin duda no he estado sólo, he tenido el respaldo de mi Dios y mi
incondicional familia y el liderazgo de mi iglesia, en estos tiempos a través varias cirugías
que no fueron del todo efectivas.
Mi familia y yo fuimos víctimas de robo en nuestro hogar, despojados de nuestros
bienes y de nuestros vehículos por un grupo de 12 delincuentes con armas largas.
Posteriormente, sólo meses después, mi esposa, mi hija, mi yerno y yo, (los cuatro)
padecimos de Covid 19 con graves dificultades de salud, yo personalmente estuve 44 días
postrado en una cama, también perdimos seres queridos, dos de mis servidores más cercanos
y mi iglesia Nueva Vida fue gravemente atacada por esta enfermedad y con todo esto no he
dejado de creer en las promesa de mi Señor.
Pudiera decir que ciertamente mis manos se bajaron en ocasiones por el agotamiento,
pero el Señor siempre envió algún Aarón y algún Hur, (Éxodo 17:8), que me ayudaran a
sostenerlas y aunque la guerra no ha terminado, continuamos dando la buena batalla, con el
único y poderoso Jehová de los ejércitos.
Y continuamos desafiando los pronósticos, creyendo y diciendo siempre “Sí, Señor
sí” y “Nada se detiene”.
Estoy estudiando mi carrera de derecho la cual estoy culminando, (una carrera más
para la honra de mi Señor), soñando junto a mi familia, mi iglesia y mi Distrito y deseando
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