MOSCAS ENCIMA DEL MUERTO.pdf

Vista previa de texto
VI
Míos son el miedo y la soledad.
Una verdad amarga como ajenjo y otra verdad ácida
como la sangre de limones amarillos.
Siempre tengo un tango susurrando entre los dientes,
una guitarra llorando dentro mío.
Un niño enfermo de hambre en mi pasado
y un cadáver hambriento en mi destino.
Sólo respiro el polvo de los malagradecidos
y el cemento pegosteoso de las suelas de zapatos.
Nubes de ortopedia llueven clavos
y una mujer y yo
“ayes” y lamentos.
Poseo un rostro oscuro, terrible,
sanguinario…
Sangriento.
Un alma enferma.
¡Mierda!
Da igual que esté escribiendo aquí
o en medio de una guerra.
Da igual que ya no estés aquí ni en mi futuro…
Ni en mi sonrisa…
Ni en mis penas…
Ni en mi “yo” meditabundo.
