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Noviembre de 2020

Internacional

El Partido de los Trabajadores de España (PTE)
se suma a la “Declaración Internacional de la
China Socialista”
Declaración internacional a favor
de China Socialista
Mientras el mundo neoliberal sigue lidiando con la pandemia del coronavirus, las naciones socialistas prácticamente la han superado,
con un bajo costo en vidas.
Las sociedades capitalistas, en vez de iniciar
un proceso de cuestionamiento de las políticas
neoliberales impulsadas en casi todos los países desde los años ‘80, responsables de la destrucción de la salud pública por medio de su
privatización y de la conversión de la medicina
en un negocio con fines lucrativos, señalan a
China como culpable de la pandemia. El racismo contra el gobierno chino y el anti-comunismo se expande en la prensa mundial. El imperialismo yanqui miente al acusarla de haber
generado el virus y por eso propone sanciones
y expropiaciones contra China.
China sería responsable de la crisis económica, que su vez sería producto de la pandemia,
postulan unos. Por lo tanto, sería justo apropiarse de activos chinos en el mundo como
recompensa. Sin embargo, se trata una crisis
largamente anunciada y de carácter estructural
que se desató a más tardar a mediados del año
pasado, con más el coronavirus.
Esta crisis tiene su esencia en la baja tasa de
ganancia que bordea el número cero, en
una sobre producción internacional de
mercancías y en un cúmulo inconmensurable de capital ficticio que ya no halla dónde colocarse para valorizarse. La
crisis actual no es producto de la pandemia. De lo contrario, la pandemia podría
significar un saneamiento e incluso una
reestructuración de la económica basada
en el capital financiero. Durante el cierre mundial de los países y del confinamiento de las personas en sus hogares,
las economías solamente dejaron en funcionamiento a sectores que producen y
mueven los elementos esenciales de la
sociedad.
Otros creen ver en las medidas sanitarias
tomadas internacionalmente la expansión de la “dictadura comunista China”
sobre el mundo, pero lo que ese país ha
mostrado es una gran solidaridad internacional contra esta pandemia. Sus médicos y productos sanitarios han ayudado
a numerosos países. Lo ha visto la población mundial. La Organización Mundial
de la Salud (OMS) ha reconocido el gran
papel de Beijing en la lucha contra el
Covid-19, mientras que el gobierno de
EE.UU. primero anunció el cese de su
aporte y luego rompió con esa entidad.
La contraposición de los números de
contagios y muertes dejan eso muy claro: China tenía al 1 de junio de 2020, se-

gún la información oficial, 83.017 casos confirmados de COVID-19 y 4.634 personas muertas
a causa de la enfermedad. EE.UU. acumulaba
1.779.853 casos y 104.081 defunciones, según
el recuento independiente de la Universidad
Johns Hopkins.
¿Cómo pudo China controlar el virus? Fue por
el carácter socialista de su economía, es decir,
la economía centralmente planificada. La propiedad colectiva sobre la gran industria, incluida la industria de la sanidad, desde los centros
de investigación biológicos y genéticos hasta
las industrias farmacéuticas; la capacidad de
movilizar a la población masivamente contra la
pandemia; el rol no parasitario del Ejército Popular Chino que envió miles de médicos y médicas a Wuhan. El EPL estuvo en la construcción de nuevos hospitales, el saneamiento de
las calles, edificios y plazas, más tantos otros
elementos propios de las sociedades socialistas. Eso fue decisivo para los resultados obtenidos, bajo la dirección política del gobierno,
el PCCh y el presidente Xi Jinping.
Incluso en economías mucho más pequeñas
que China, la planificación socialista de la economía (y por ende del conjunto de la sociedad)
fue decisiva en la superación de la crisis. Cuba,
con 11 millones de habitantes, controló el virus y ha enviado médicos a 25 países del mun-

do, incluso a europeos “desarrollados”. Por eso
adherimos a la campaña mundial por el Nobel
de la Paz a la brigada médica cubana Henry
Reeve: se pueden enviar firmas de adhesiones
al mail nobeldelapazbrigadahenryreeve@gmail
y al face https://www.facebook.com/nobelpaz.
brigadahenryreeve.7.
Es lamentable que muchos caigan en el engaño, impulsado desde los centros del imperialismo, de atribuir a China una naturaleza capitalista e imperialista. Los sectores trostkistas son
parte de quienes agitan esa falsificación anticomunista. En la práctica, dichos postulados
no hacen un favor a la lucha del proletariado
internacional por desatarse de las cadenas que
les impone la explotación capitalista. Más bien
lo contrario, juegan a favor del imperialismo,
muy interesado en que China tenga una negativa imagen dentro de la clase trabajadora y sus
aliados, como la pequeña burguesía democrática, el campesinado, los pueblos originarios,
etc.
Los actuales ataques contra China tienen dos
motivos importantes, por parte del imperialismo. Uno es la delantera tecnológica que
Beijing le viene ganando con sus redes de 5G
y la empresa cooperativa Huawei. El otro es
el avance chino para lograr la vacuna contra
el COVID-19, que el presidente Xi Jinping ya
declaró que en caso de fabricarla sería
un “bien público global”.
La clase trabajadora debe saber que sus
nuevos levantamientos contra el gran
capital, para buscar emanciparse de la
esclavitud asalariada, no parten de cero
sino desde una base sólida, con China,
la RPDC, Cuba, Vietnam y Laos como
respaldo. No es lo mismo para las y los
trabajadores salir a luchar contra el gran
capital y los monopolios de nuestras
naciones, sabiendo que en este mismo
presente ya existen naciones que durante décadas han continuado, con avances
y retrocesos, con aciertos y desaciertos,
consolidando la sociedad socialista.
Por eso expresamos nuestra gratitud a
China, Cuba, RPDC, Vietnam y también a
otros países como Rusia, Irán, Venezuela
y otros, por la solidaridad internacional.
Por eso nuestra Declaración Internacional de apoyo a todos ellos.
China saldrá muy fortalecida de esta crisis. También su imagen internacional ha
mejorado sustancialmente. Muchos que
creyeron que ese país era algo “malo”, se
han percatado de lo contrario. Estamos
convencidos de que en los años venideros asumirá el primer lugar dentro de la
política y economía mundial, lo que nos
da esperanzas que un nuevo, mejor y superior orden social se avecina en todo el
mundo.