REVISTA 20 CANDÁS EN LA MEMORIA.pdf


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César Quintanilla
Pascual

ENTRE DOS MARES:

Nací en la Castilla que llamaron La Vieja, a
la sombra de la posguerra mientras el mar
amainaba. Un Mar de Pinares envuelto en
neblinas matinales y cantos de cigarras, un mar
sin olas, sin barcas, un mar que llenó mi infancia
de recuerdos, de y de fantasías, ese mar me vio
nacer y crecer.
- Vamos, no vayas a llegar tarde el primer día
Aquel 7 de enero de 1970 aún sin haber
alcanzado el buen punto de madurez comencé
una vida laboral con esas palabras de mi madre
al poco de abrir el frío día de invierno.
Tres años después:
- Date prisa que si no pierdes el coche de línea
Dejé mi principio de juventud en esa vieja
Castilla, pudo haber sido una decisión
prematura, el tiempo me lo diría y el día 4 de
febrero de 1974 salí rumbo al norte, donde el
Mar Cantábrico dejaba guerrear sus olas contra
los acantilados.
Un letargo dentro del vagón de aquel tren
expreso, hizo que se tambaleara mi ilusión por
no saber si acertaba o no con en destino elegido,
Perlora.
- Buena maleta traes “ guaje “
Fueron las palabras de Tomás encargado del
Apeadero de Perlora. Vi asombrado la magnitud
de un nuevo mar, un mar real, con olas, sin
cantos de cigarras ni olores a tomillo, jaras o a la
resina de los pinos
Desde lo alto del apeadero un elegante edificio,
La Residencia. Pero...... y a lo lejos, en aquel
montículo junto a los acantilados...

¿ qué eran aquellas siluetas ?, tres pinos, tres
pequeños pinos al lado del mar que por poco
me hicieron coger de nuevo el tren y regresar
a esa vieja Castilla, la querencia a una tierra
hizo brotar unas lágrimas que se desvanecieron
cuando fui conociendo a mis nuevos
compañeros de trabajo y el entorno del lugar.
Las Lomas fueron y siguen siendo una pequeña
altiplanicie anexa al entorno mudejar de mi
pueblo natal, desde esa altiplanicie se divisa un
castillo, una muralla y una gran extensión de
pinos que llevan el nombre de Mar de Pinares,
también en esas Lomas hay tres pinos. El
misterio hizo que uno de mis lugares favoritos
en mi nuevo enclave fuese el montículo desde
donde por primera vez vi Candás.
Alguien comenzaba a llamarme “ neno “, más
tarde “ guaje “, comenzaba a sentir aprecio
dejando que se exprimiera mi juventud en El
Taninos, Zappin y Manila mientras Creedence
Clearwater Revival nos arrastraba con su Proud
Mary.
Aquellos maravillosos años consagraron este
destino, mis dos mares dividen mi corazón y doy
por sentado que ambos son amores queridos. 23