CÓMO SABER SI HEMOS RESUCITADO.pdf

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¿Que alguien te ha hecho daño?
Son lógicos tus sentimientos de malestar y hasta
de sufrimiento, pero ¿logras con ello cambiar la
realidad? “Es que no puedo perdonar…” Estás
confesando que tu amor es más pequeño que la
ofensa recibida.
En cambio, con el perdón, la comprensión y la
misericordia sanas al que te ofendió, y sanas tu
propio corazón.
¿Qué, en estos días tan duros de la pandemia del coronavirus, hemos de
criticar a los políticos y responsables de la pandemia, por falta de
previsión…?
En vez de criticarlos… Seamos agentes de perdón, comprensión, ánimo,
colaboración… en la retaguardia, con todos, y, en especial, con todos los
agentes que están al frente ayudando a llevar la cruz de los
contaminados para que “resuciten”, recuperen la salud…
La Fe es aceptar a Jesús y su Mensaje, Mensaje que es una nueva
forma de vida en la que lo importante no es: tener dinero, poder o ser
famoso; sino que lo importante es ser honrado, compartir las cosas y la
vida, y convivir con los demás a nivel de igualdad.
El Evangelio de hoy nos presenta a Tomás, como el apóstol que duda de
la Resurrección de Jesús; le cuesta creer que sea verdad. Tal vez ha
sufrido muchos desengaños y ha perdido la esperanza.
Sus exigencias son de tipo materialista y práctico: quiere palpar el
agujero de los clavos y meter su mano en la herida del costado de Jesús.
Tiene miedo a que le engañen de nuevo.
Jesús acepta sus exigencias y se presta a darles cumplimiento.
Tomás se siente trastornado. Nunca hubiera pensado que Jesús
accediera a sus condiciones.
Su desafío no es más que un deseo de creer de verdad, no a medias. Y
Jesús, con dulzura y sencillez, acepta el reto, perdona a Tomás. Su fe
era ya verdadera sin tocar a Jesús.
Tampoco nosotros hemos visto a Jesús con nuestros ojos, ni nuestras
manos han tocado su cuerpo, pero creemos.
Creemos que Jesús es Dios y que Resucitó después de su Muerte en la
Cruz.
