FELICES PASCUAS DE RESURRECCIÓN.pdf

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Por ello quisiera, en nombre propio y del Consejo Pastoral Parroquial de las
parroquias de San Cristovo y de San Luis Gonzaga, felicitar la Pascua de
Resurrección de 2020 a todos los coruñeses y, en especial, a todos los
feligreses, que día a día, nos reunimos para celebrar nuestra fe en comunidad,
y a todos que, quizás, viven un poco alejados, o están un poco fríos. A todos…
Preferentemente queremos felicitar:
A los enfermos y ancianos; a veces solos, olvidados, evitados e
incomprendidos. Con el Señor Resucitado, sus sufrimientos se
convierten en simiente de amor gratuito, de oblación cristiana, de salud y
de gloria.
A todos los que sufren marginación, paro (especialmente los que
están al borde del abismo por la crisis que está produciendo el
coronavirus), explotación, cualquier clase de injusticias. Con el Señor
Resucitado, estamos convencidos, de que se hace viable la conversión
de las conciencias personales y de la conciencia colectiva. La
solidaridad, es la que permite iniciar e impulsar el cambio de una
conducta egoísta y avasalladora del hombre, a un comportamiento
inspirado en el respeto a la justicia y a la dignidad de toda persona
humana, que se deje guiar por el doble Mandamiento del Amor.
A los matrimonios, a las familias, a los niños y a los jóvenes, a los
que las influencias sociales y culturales de moda, les ponen tan difícil la
opción por el amor verdadero, fecundo, sembrador de vida, gozo y
alegría. Con Jesús Resucitado, el amor misericordioso, infinito de Dios y
el don del Espíritu Santo se derrame sobre ellos. El amor matrimonial, el
amor familiar, el amor filial, el amor fraternal, el amor de amistad... son
posibles, son las formas humanas más bellas para la realización del
amor.
A los colaboradores de Cáritas, de forma directa o indirecta, que,
calladamente, están acompañando y ayudando a tantos necesitados de
lo más esencial para vivir. Ellos saben que lo primero, para Jesús, fue
siempre aliviar y remediar el sufrimiento de los enfermos, de los
pobres, de los más desamparados de este mundo. A Jesús no le
importaba quebrantar las normas de los dirigentes políticos y religiosos o
dejar de lado el cumplimiento de las normas y obligaciones que imponía
el clero de entonces. Jesús estaba allí donde se remedia el
sufrimiento de los enfermos y el hambre de los indigentes
A todos los que nos rodean, los cercanos y los lejanos, a los que
durante estos días están ayudando a llevar la cruz de los
contaminados, a las víctimas del Covid-19; a los miles de voluntarios,
en retaguardia y en vanguardia, de Cáritas, afanados en aportar
esperanza a los infectados por el coronavirus; a tanta gente que nos
rodea tratando de hacer el día a día del confinamiento humanizando y
alegrando; al personal sanitario, a los cuerpos y fuerzas de seguridad, a
los militares, a los farmacéuticos, a los transportistas, a los trabajadores
de los supermercados, labradores y pescadores...
