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LITERATURA
PREVENTA
5 febrero 2020
CABARET VOLTAIRE
Hervé Guibert
Mis padres
210 págs.
PVP 18.95
ISBN 978-84-949414-8-1
Traducción
Delfín Gómez Marcos
«Guibert, egocéntrico dotado,
especialista en autoficción,
renuncia a cualquier máscara
y, más importante todavía, a la
piedad. El resultado es un libro
lúcido e impúdico, a menudo
cruel, lleno de confesiones
incómodas y reflexiones
subrayables.» El Periódico
Como en un álbum de fotografías el relato
se desarrolla por instantáneas: el ritual de
irse a la cama, el agua de colonia barata
que le echan en la peluquería, los cromos
de los reyes de Francia que regalan con la
mantequilla, las vacaciones en el mar y los
tebeos, el descubrimiento de la sexualidad, la
fascinación por el actor Terence Stamp y los
celos del padre, la enfermedad de la madre…
Las imágenes de la infancia, llenas de nostalgia,
dejan paso al hastío y al rencor, pero bajo
un velo de pudor se adivina una ternura no
confesada, traicionada por la indiferencia y la
ingratitud. Los afectos quedan reducidos a la
crueldad de las palabras.
Hervé Guibert nace en 1955 en Saint-Cloud,
al oeste de París. Tras pasar su infancia en
el distrito 14 de la capital, se traslada a La Rochelle para cursar estudios de
secundaria, es allí donde se aficiona al teatro, formando parte de una compañía. En
1973 regresa a París para el examen de ingreso en el IDHEC, la escuela francesa de
cine. Su primer libro La Mort propagande lo publica en 1977, poco antes de empezar a
trabajar en la sección de cultura de Le Monde, donde escribe críticas sobre fotografía y
cine. La obra de Guibert es amplia y abarca la novela, la fotografía, los guiones
cinematográficos, las adaptaciones teatrales. En 1988 le diagnostican infección por VIH
y en 1990 revela su seropositividad en la novela El amigo que no me salvó la vida,
primera entrega de su trilogía sobre el SIDA. Gran parte de los textos de Guibert
pertenecen a la autoficción
y se caracterizan por una búsqueda de la simplicidad. A sus 36 años y con la
enfermedad en un estado avanzado intenta suicidarse
con digitalina. Dos semanas más tarde, en diciembre de 1991, muere a consecuencia
de este envenenamiento. Está enterrado en la isla de Elba.
