REVISTA NUMERO 15 CANDÃS EN LA MEMORIA.pdf

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El Farolero triunfa en Candás
Pocos conocían hace cuatro años la existencia de
El Farolero. El personaje, propuesto por un vecino de Candás para sustituir a Papá Noel, era todavía un desconocido para los pequeños y adultos del concejo. Su llegada en una embarcación al
muelle candasín sorprendió mucho a los vecinos,
cuyo cariño ha ido ganándose poco a poco. Su
primera llegada nada tiene que ver a la acontecida ayer. La comitiva que lo acompaña por las
calles del pueblo es cada vez es más numerosa y
muchos son los niños que se ofrecen para salir,
junto a él, vestidos de sardineras o ocleros.
El Farolero llegó una vez más en la barca
propiedad de Juan Carlos González, vecino del
Regueral fallecido recientemente con quien el
Ayuntamiento quiso tener un gesto de homenaje.
«Queremos agradecer a su familia que, a pesar
de estos duros momentos, nos hayan dejado
seguir usando la embarcación, ‘Raspina’, para
este día», destacó la alcaldesa de Carreño, Amelia Fernández. Para su propietario, participar en
este desfile era sinónimo de ilusión. «Lo disfrutaba muchísimo, tenía una química especial con
los niños. También colaboraba con el club náutico», recordó la regidora. Un sentimiento que
corroboró su mujer, Inés Ardura, quien no pudo
evitar emocionarse al recibir un ramo de flores y
una medalla de oro.
El Ayuntamiento
recuerda a Juan Carlos
González, propietario
de la barca ‘Raspina’
fallecido recientemente
Cada vez más niños se
acercan a conocer al
personaje, creado por
un vecino
La comitiva había salido minutos antes del muelle candasín. Allí, El Farolero cambió la embarcación de González, que le había llevado hasta
puerto, por otra que le trasladó por las calles de
Candás, donde lo esperaban cientos de niños. El
desfile contó una vez más con la bandina de la
Banda de Gaitas de Candás y con dos mujeres de
la paxa. Tampoco faltaron representantes de algunos de los oficios más tradicionales de la villa,
como los pescaderos, las rederas o los ocleros.
El recorrido finalizó en la plaza de La Baragaña
donde, tras el homenaje y sobre un escenario,
El Farolero recibió a todos los pequeños que
quisieron sentarse en sus rodillas para contarle
qué habían pedido para estas fiestas. Entre las
peticiones hubo lugar para todo tipo de gustos,
desde juegos más tradicionales, como puzzles o
muñecos, a otros más novedosos. El personaje
estuvo pendiente en todo momento de los pequeños y no se fue hasta que todos aquellos para
los que todavía era desconocido pudieron hablar
con él.
Fuente El Comercio
Alicia Garcia Ovies
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