REVISTA NUMERO 12 CANDÃS EN LA MEMORIA.pdf

Vista previa de texto
RODADA , mi padre
Es posible que muchas personas, sobre todo en
Candás, no conozcan la historia de mi padre,
historia humilde, pero para mí muy grande, mi
referente en la vida.
Me remontaré previamente a mis
abuelos, Amparo y Alfredo, a los cuales no tuve
la suerte de conocer. Mi abuela Amparo, tengo
entendido que fue una mujer muy bella y que
queda corroborado por algunas fotografías que
se conservan en la familia. Parece ser que para
la época , era una mujer culta, le gustaba leer,
escribir, pintar,conocer, hacía también labores
manuales de bordados etc. Había nacido en
Candás y tenia otras dos hermanas, Soledad y
Josefina ( Pina ). Mi tía Pina, fue la continuadora
de una escuela de niños que mi bisabuela María
había instituido en Candás. Al final, quedó esa
escuela bautizada como ¨La escuela Pina “por
donde pasaron generaciones y generaciones
de niños de Candás, en un periodo previo al
Catecismo y la Escuela Pública. Tengo el orgullo y
el honor de poder decir, que en esa escuela, nací
yo en Octubre de 1946.
Cuando bajo la tierra mi amado cuerpo esté,
escríbeme a la tierra, que yo te escribiré.
Mi abuelo Alfredo procedía de Perlora, del caserío
que en aquella época llamaban de “ La Rodada “
y que hoy en día reza en el municipio de Carreño
como el Barrio de La Rodada.
Amparo, parece ser que era una
mujer tranquila, recatada y piadosa, mientras que
mi abuelo Alfredo era un hombre jovial, alegre,
le gustaba el baile, las romerías, no obstante, se
hicieron novios y según parece, se profesaban un
amor grande y se dice que mi abuelo veía por los
ojos de su novia Amparo. Alfredo trabajaba de
conductor en el Ferrocarril de Carreño.
Ambos se casaron, jóvenes y tuvieron dos
únicos hijos, Félix y José Manuel ( mi padre ) y se
llevaban un año y medio entre los dos hermanos.
Dentro de lo que cabe y teniendo en cuenta las
vicisitudes de la época, era una familia feliz. Sin
embargo, la fatalidad y a veces el cruel destino ,
quiso que mi abuela Amparo enfermara ( eran
aquellas enfermedades del momento ) y con 27
años se murió, dejando a dos niños de 6 y 7 años,
huérfanos.
Mi abuelo, tal como estaba locamente
enamorado de su Amparo, parece que a partir
de un golpe recibido al pasar de un vagón a otro
en el Ferrocarril y no siendo capaz de soportar
la pérdida de su esposa, entró en una profunda
depresión y en unos meses seguidos a su mujer,
se murió también con 30 años. Aquel panorama
era desolador y con dos niños de 6 y 7 años
huérfanos de padre y madre en apenas unos
meses. Conservamos recortes de prensa que se
hicieron eco de estos fatales desenlaces .
Como el momento no era bueno
económicamente en el país y ante aquella penosa
situación con aquellos dos niños de 6 y 7 años
huérfanos, se planteó que uno pudiera quedarse
con los familiares maternos y otro con los
paternos, de tal manera que Felix quedó en casa
de la tía Pina y mi padre fue acogido en Perlora,
en el caserío de la Rodada, separándose con el
mayor dolor de su corazón de su único hermano
Félix.
15
Amparo y Alfredo
